Javier Milei arma su propio “Sí, se puede” y busca reactivar la mística rumbo a octubre
El Presidente combina gestos económicos y un viaje clave a Estados Unidos para recuperar confianza y apuntalar su campaña electoral.
El presidente Javier Milei empieza a delinear su propio “Sí se puede”, inspirado en la estrategia que utilizó Mauricio Macri en 2019 tras la derrota en las PASO. Con las elecciones de octubre en el horizonte, el libertario apuesta a una doble vía: conseguir dólares a cualquier costo y recuperar la mística que lo llevó a la Casa Rosada en 2023.
En ese marco, Milei viajará a Estados Unidos para reunirse con Donald Trump y avanzar en gestiones ante el Tesoro norteamericano por un préstamo que busca aliviar la delicada situación financiera local. La negociación se plantea como un salvavidas en un contexto de reservas al límite, pagos externos inminentes y un Banco Central sin margen de maniobra.
El movimiento externo se complementa con una decisión de alto impacto en la política doméstica: la eliminación temporal de las retenciones a los granos hasta el 31 de octubre, apenas cinco días después de las elecciones. La medida apunta a dinamizar la liquidación de divisas, dar previsibilidad al mercado cambiario y enviar un mensaje directo al campo y a los votantes rurales, un sector clave para ampliar el alcance electoral.
Antes de partir a Nueva York, Milei encabezó reuniones en la Casa Rosada con la mesa política de su espacio y con su Gabinete, en un intento por ordenar la estrategia electoral y alinear a los candidatos en los distritos más competitivos.
En paralelo, el Presidente prepara una gira por el interior del país, con el objetivo de reforzar la presencia en provincias donde su espacio muestra debilidades. El plan de campaña pone al propio Milei en el centro de la escena: el oficialismo reconoce que, en varios distritos, los candidatos no lograron instalarse y que la figura presidencial sigue siendo el principal activo electoral.
La épica del “outsider”
La estrategia recuerda a la campaña de Macri en 2019, aunque con matices. Mientras el expresidente buscó movilizar multitudes en plazas bajo el lema “Sí se puede”, Milei apuesta a proyectar su imagen de outsider global, caminando de la mano de Trump y mostrando señales económicas rupturistas, como la baja de retenciones.
La incógnita es si esta narrativa alcanzará para revertir el desgaste generado por la recesión, la inflación y un Congreso que complica la gobernabilidad. Milei confía en que el electorado premie su coherencia discursiva y su estilo confrontativo, aun en un escenario de soluciones económicas aún lejanas.
En ese equilibrio, el viaje a Estados Unidos se vuelve un movimiento doble: gestión diplomática para obtener dólares y acto de campaña para mostrar a un presidente que todavía apuesta a que “se puede”.