La carta de Marco Lavagna que sacude al INDEC en la antesala del nuevo IPC

La salida de Marco Lavagna del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) no pasó desapercibida.

ECONOMIA

Luego de presentar formalmente su renuncia, el ahora exdirector del organismo envió una carta de despedida a los trabajadores en la que confirmó su decisión de “cerrar esta etapa”, tras casi seis años al frente del ente encargado de medir los principales indicadores económicos del país.

El mensaje, enviado por correo electrónico interno, funcionó como un balance de gestión y como un adiós cargado de señales políticas y técnicas. “Fueron 6 años de mucho trabajo y de enormes desafíos”, escribió Lavagna, al tiempo que destacó los avances logrados “en la mejora de las estadísticas públicas y el fortalecimiento del sistema estadístico nacional”.

En la misiva, el economista subrayó que el sistema estadístico “necesita seguir adaptándose y fortaleciéndose” para acompañar una realidad económica y social en permanente transformación. “Quedan proyectos con un alto nivel de desarrollo y otros en proceso, que estoy seguro podrán completarse y ser implementados próximamente”, aseguró, dejando entrever que su salida se produce con tareas clave aún en marcha.

Lavagna reconoció que la decisión no fue sencilla, pero afirmó que es momento de asumir nuevos desafíos. “Me voy con la tranquilidad de haber compartido con ustedes una etapa intensa y valiosa”, señaló, y dedicó un fuerte reconocimiento al personal del organismo: “Quiero agradecerles sinceramente por el trabajo diario, el compromiso y la vocación con la que sostienen al INDEC todos los días. Son el principal activo del organismo y la base para que las estadísticas públicas sigan siendo técnicas, confiables y transparentes”.

En el cierre del mensaje, dejó una frase que resonó puertas adentro: “Confío en que el INDEC va a seguir creciendo y consolidándose, y que próximamente se podrá actualizar el marco normativo que ayude a esto. El INDEC siempre podrá contar conmigo para defenderlo”.

Lavagna había asumido el 30 de diciembre de 2019, durante el gobierno de Alberto Fernández, en una etapa marcada por la continuidad del proceso de normalización de las estadísticas públicas tras años de fuerte descrédito institucional. Su permanencia fue ratificada incluso con el cambio de signo político: días antes de asumir la presidencia, Javier Milei confirmó que Lavagna continuaría al frente del organismo.

Sin embargo, su renuncia llega en un momento técnico y políticamente sensible: la inminente puesta en marcha del nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC). La actualización incorpora la clasificación internacional Coicop 2018, amplía a 13 las divisiones de relevamiento —sumando “Seguros y servicios financieros”— y utiliza como base la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017-2018, con el objetivo de reflejar de manera más actual los patrones de consumo.

Desde la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) la salida de Lavagna generó preocupación. En un comunicado, el gremio advirtió que los trabajadores del organismo “padecen a diario la pérdida del poder adquisitivo del salario” y no están al margen del ajuste que atraviesa el Estado.

El secretario general de ATE Nacional, Rodolfo Aguiar, fue más allá y vinculó directamente la renuncia con el nuevo índice de inflación. “No es casual y llama poderosamente la atención que la renuncia del director del INDEC se dé justo a ocho días de la implementación del nuevo IPC, luego de siete meses de constante suba de la inflación”, escribió en la red social X.

Aguiar lanzó además una advertencia política: “No deberíamos descartar que las nuevas autoridades del Instituto tengan la finalidad de manipular la información y establecer un mayor control sobre los datos. Los trabajadores no nos vamos a prestar para ningún manoseo de las estadísticas”.

Desde ATE-INDEC recordaron que vienen reclamando desde 2024 la actualización metodológica del IPC, un pedido —según remarcaron— independiente de los resultados que arroje el índice. “Siempre reclamamos la independencia del INDEC respecto de los gobiernos de turno, para garantizar transparencia en un organismo que no es político sino técnico”, señalaron.

Con la renuncia de Lavagna, el INDEC queda en el centro de la escena justo cuando sus números vuelven a ser decisivos para la economía, la política y el bolsillo de los argentinos. La pregunta que sobrevuela ahora es si el organismo podrá sostener su credibilidad en medio de un cambio de conducción y con la inflación otra vez bajo la lupa.

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