Lucía en su mejor versión
Lejos de las dialécticas rebuscadas y pretendidamente efectistas, la gobernadora Lucía Corpacci volvió a exhibir su mejor versión con el desgraciado suceso por el trágico alud en El Rodeo y Siján, poniéndose al frente de la situación y asumiendo personalmente las acciones de ayuda a las víctimas y la inmediata restauración de las localidades afectas por el desastre.
Con la inmediatez y el compromiso que exigían las circunstancias, la mandataria catamarqueña estuvo presta en las zonas afectadas cuando apenas los damnificados y casuales testigos conocían la dimensión y gravedad de la catástrofe. Entre la medianoche del jueves y las 4 de la mañana del viernes, Lucía ya había pasado por El Rodeo y Siján, evaluando la significación de los daños y convocando al Comité de Emergencias, junto a los ministros Gustavo Saadi (de Gobierno), Daniel Barrios (de Desarrollo Social), Rubén Dusso (de Obras Públicas) y Noemí Villagra (de Salud).
Al mismo tiempo, ya había informando sobre la magnitud del siniestro al gobierno nacional, y hasta agradecía la predisposición de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien de inmediato envió representantes del poder central para apuntalar las tareas de auxilio y asistencia que ya había dispuesto la administración provincial.
"Hablé con la presidenta y se lo agradezco, porque me estuvo buscando toda la mañana y en ese momento estábamos en El Rodeo, sin señal", comentó la Gobernadora, de regreso el mismo viernes en la villa rodeina, donde desde esa madrugada se había comenzado a trabajar con maquinarias pesadas para despejar los caminos cubiertos con toneladas de lodo y rocas.
El paso de las horas sentenciaron el luctuoso saldo de 13 muertos, más una persona que aún sigue desaparecida, como otras cuyos cadáveres fueron siendo rescatados por el eficiente trabajo de los grupos de rescates, coordinados por la Policía de la Provincia.
"El Gobierno actuó bien”, fue la lacónica reflexión de la diputada opositora Marita Colombo (FCyS), cuando -tras visitar al ministro Saadi- debió admitir el acertado desempeño de la administración que encabeza la Dra. Corpacci en la atención de la gravísima emergencia. Claro, que además de valorar el esforzado trabajo del Comité de Emergencia y las distintas áreas oficiales involucradas, no pudo con su genio, advirtiendo que "no queremos que pase como en el sismo” de 2004, sin reparar que la gestión provincial de entonces estaba a cargo del FCyS, incluso en las demandas ante la Nación.
De todos modos, la reacción sin fisuras de la gobernadora Corpacci y el espíritu solidario del pueblo catamarqueño fueron como una caricia de consuelo en medio tanta desgracia. Lucía ya había tenido gestos similares, a apenas meses de asumidas sus funciones al frente del poder Ejecutivo, cuando en marzo de 2012, una inundación -sin estas fatales connotaciones- afectó a distintos barrios del sur capitalino. Un perfil social cimentado desde sus originarios pasos por las delegaciones locales del PAMI o del Ministerio de Desarrollo Social, en anteriores funciones, ahora potenciado por su máxima responsabilidad como Jefa de Estado.
Es cierto que Lucía no hizo más que lo que le corresponde como Gobernadora, aunque debe reconocerse la puntual celeridad y responsabilidad con que afrontó las consecuencias de la tragedia, volviendo a actuar con el rol que mejor siente y desempeña, al lado de los que menos tienen y más la necesitan.