Menor prostituida, la guarda y la jueza equivocada
Tras conocerse el caso de la menor catamarqueña que fue obligada a prostituirse en Salta, inmediatamente las miradas se centraron en la jueza que otorgó la guarda a la mujer que está sospechada de llevar a la menor a la vecina provincia para ejercer la actividad ilícita.
En el centro de la escena quedó expuesta la Jueza de Menores, Hilda Figueroa, quien había prohibido revelar información del caso alegando proteger la identidad de la víctima, una medida razonable pues se trata de una menor. Pero a Figueroa se le achacó falta de criterios y liviandad al otorgar la guarda de la menor a una vecina de dudosa conducta y que a la postre quedó demostrado que no cuidó de la integridad de la niña.
Pero lo cierto es que la jueza Ana María Nieto fue quien otorgó la guarda de la menor a María Elena Barros, la mujer que está responsabilizada de haber sido quien llevó la menor a la provincia de Salta. Lo hizo como subrogante el 28 de mayo de 2009 luego de tomar una serie de testimonios a la menor, a la vecina y a la propia madre.
Ayer Figueroa tenía previsto una reunión con la Corte de Justicia para exponer detalles del caso.
El descubrimiento
El 1 de abril la adolescente fue rescatada por la División de Trata de Personas de la Policía de Salta en el hogar particular de su captora. La joven aseguró que cada noche era obligada a mantener relaciones sexuales con desconocidos. Como en la generalidad de los casos la menor de edad fue llevada, a Metán, con engaños y con la ilusión de lograr un vida mejor y con más confort a través de un buen trabajo, algo que nunca se cumple.
La joven de 16 años fue encontrada en un domicilio particular donde estaba su supuesta captora, una tal “Yeni” quien la habría obligado a ejercer la prostitución, cada noche.