Messi y la admiración de los niños por donde camine

Un pequeño paulista gambeteó a las fuerzas de seguridad para pedirle una foto al 10, que accedió gentilmente. Similar a lo ocurrido en Caracas, cuando otro chico aguardó al final del partido para saltar de la tribuna y meterse en la cancha para encontrarse con su ídolo. Messi los acogió paternalmente.

OBJETIVO CUMPLIDO. El pequeño brasileño tuvo su foto con Messi.
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Anoche volvió a registrarse una circunstancia parecida con un nene brasileño que en la antesala a lo que será el partido de este domingo (16 hora argentina, en San Pablo) por Eliminatorias, en una nueva edición del clásico sudamericano, quiso saludar al futbolista argentino, pese al férreo operativo de seguridad que custodiaba al plantel “albiceleste”.

Lo mismo había ocurrido en Venezuela

En el campo de juego del estadio Olímpico de Caracas no todo fue maltrato para Messi.

El astro albiceleste sufrió un planchazo descomunal del defensor Luis Adrián Martínez, quien se fue expulsado a instancias del VAR, que pudo haberlo lesionado de gravedad.

Sin embargo, sobre el final, Leo sintió el calor y cariño del pueblo venezolano sintetizado en las buenas intenciones de un niño que invadió la cancha.

Justo sobre el pitazo final del árbitro uruguayo Leodán González, el pequeño con la camiseta 30 del PSG saltó de la grada para atravesar la pista olímpica, evadió los controles de seguridad, saltó los carteles publicitarios y se dirigió directamente hacia la posición de Messi, siendo arengado por sus familiares, amigos y todos los fanáticos de la Vinotinto presentes.

Messi lo recibió con los brazos abiertos y se quedó pegado a él varios segundos, mientras observaba que en los alrededores del campo de juego la seguridad se veía desbordada por intentos de acercamiento a los protagonistas del partido.

En realidad, todos tenían como objetivo saludar, tomarse una selfie o al menos tocar a la nueva estrella del París Saint Germain. Para las cámaras de la transmisión, que tuvieron serios problemas durante el primer tiempo la invasión fue casi imperceptible. Igual, Messi reaccionó con la actitud de un padre cariñoso y de un ídolo comprensivo, con los pies y el corazón sobre la tierra.

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