Nación quiere unificar elecciones provinciales con las nacionales

De a poco y en reserva, Cristina Fernández comenzó a asumir una tarea que siempre había delegado en las manos expertas de su marido: el armado electoral de cara al 2011.  

POLITICA

La presidenta les transmitió a sus colaboradores más cercanos que, a diferencia de lo que planteaba Néstor Kirchner poco antes de su muerte, ella presionará para que las elecciones provinciales –a excepción de aquellas que por normas constitucionales no pueden– se disputen el mismo día que los comicios presidenciales.

“Cristina cree que la unificación es más conveniente”, confió a uno de sus hombres de confianza.

El ex presidente, por el contrario, pergeñaba un esquema electoral para “neutralizar” en forma escalonada las probables derrotas en distritos opositores que convocaron a las urnas en la primera mitad del año.

En esa tanda, se especula que el radical cobista por ahora, Eduardo Brizuela del Moral llamará a elecciones en Catamarca para el 8 de marzo, el peronista opositor Mario Das Neves lo hizo en Chubut para el 20 de ese mes y el socialista Hermes Binner establecería en julio la disputa de las generales.

Considerada por el Gobierno como un “triunfo a medias”, el salteño Juan Manuel Urtubey, que se mueve como un autónomo de la Casa Rosada, decidió convocar para el 10 de abril.

Ahora, los operadores del oficialismo retomaron gestiones para que los gobernadores K no desacoplen los comicios de los nacionales.

En un contexto distinto, cuando el patagónico desafiaba los números de las encuestas e insistía con su candidatura, los mandatarios amenazaban con adelantar el cronograma en sus territorios para no resultar arrastrados por una eventual derrota.

Para compensar esas exigencias, Kirchner intentaba acordar que los caciques le aseguraran un pelotón de victorias entre julio y septiembre, como antesala de la gran elección nacional en octubre. “Quiero que en la presidencial se debata el modelo y no las administraciones locales”, adoctrinaba a sus íntimos, en Olivos.

Con el giro que definió Cristina, en Balcarce 50 iniciaron las tratativas para cumplir con el nuevo objetivo.

La idea es que acoplen Tucumán, San Juan, Formosa, Mendoza, Entre Ríos, Santa Cruz, Neuquén, Santiago del Estero, Río Negro, La Pampa, Jujuy y Misiones.

A esa lista se suma la estratégica Buenos Aires, cuya suerte ha estado siempre atada a la Nación en el diseño original de Néstor Kirchner.

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