Dos obras, dos estilos diferentes
Parecen lo mismo, pero no lo son.
Lucía Corpacci inaugura hoy el Centro de Integración e
Identidad Ciudadana, que comenzará a funcionar en el edificio del antiguo hotel
Sussex, que fue adquirido y reconstruido a nuevo durante la gestión actual.
El ex gobernador Eduardo Brizuela del Moral también
construyó e inauguró hoteles nuevos; no uno, sino dos, las soberbias y
costosísimas hosterías de Cortaderas, en Tinogasta, y El Portezuelo.
Se trata de proyectos con estilo faraónicos que quedarán por
generaciones, pero sin un sentido práctico. Ambas lujosas hosterías no tienen
utilidad alguna y solo fueron construidas para derrochar el dinero público.
Las grandes construcciones del faraón Eduardo Brizuela del
Moral, y decimos grande por el costo en sí que tuvieron y no por la utilidad
que se le pueda dar, no tienen sentido turístico, ni social ni nada que se le
parezca.
Más allá de las diferencias abismales de los costos y otras
minucias, aunque parezca ser lo mismo, destinar dineros del erario público a
construir alberges, hay algo diferencia a lo que hoy inaugura Corpacci de lo
que antes inauguró Brizuela del Moral.
Se trata de su finalidad. Las millonarias e incompletas, y
por lo tanto, limitantes para cumplir el rol para el cual fueron pensadas
(calcúlese que las hosterías de Cortaderas y El Portezuelo carecen de obras de
infraestructura eléctricas propias), ni bien fueron inauguradas, fueron
entregadas a precio vil a manos privadas para su explotación.
El Centro de Integración e Identidad Ciudadana, que
comenzará a funcionar en el edificio del antiguo hotel Sussex aquí en Capital,
ofrece ahora una capacidad de hospedaje de alrededor de 140 plazas, para en
forma totalmente gratuita dar vacaciones a los chicos de toda la provincia que
culminen el nivel primario en las escuelas públicas.
Rápidamente salta a la vista la diferencia principal, es el
impacto social de una y otra inversión.
Demás está decir que los que queremos una sociedad más
justa, con mayor oportunidad para las mayorías, nos sentimos defraudados con
gobiernos que destinan millones para construir hosterías que después benefician
exclusivamente a amigos; asimismo, todos sentimos una inmensa alegría que
beneficiará a los sectores más humildes.