“Okupas”
Se asiste –a través de la televisión -, a sucesos propios de un país sumido en el caos. Obviamente, nos estamos refiriendo a los graves incidentes protagonizados por los denominados “okupas” instalándose en lugares que no han sido pensados para asentamiento de los “sin techo” ni de ninguna otra “organización” como las que surgen actualmente arrogándose la representación de grupos de personas que –supuestamente-, carecen de “vivienda digna” y “tienen derecho” a ocupar un sitio y levantar una choza.
No es motivo de estas líneas determinar las causas por las cuales se registran estos incidentes que han costado vidas humanas. Será, en todo caso, tarea para sociólogos y otros especialistas.
Nosotros nos limitamos a consignar aspectos un tanto peligrosos que se advierten en estos acontecimientos como las declaraciones de un “dirigente” “okupa” enunciando los conceptos que “inspiran su lucha y la de miles de compañeros”.
El planteo es absolutamente claro: un sitio o terreno que no preste utilidad o que no sea afectado a alguna actividad productiva es susceptible de ser ocupado por la gente y generar un asentamiento. Cuando la periodista le preguntó al dirigente si ese criterio era valido para una plaza pública, .el hombre no dudó en asentir y enfatizar aclarando que “un parque o jardín de grandes dimensiones era territorio apto para ser ocupado”.
Se advierte en algunos de esos ocasionales dirigentes una actitud notoriamente belicosa y provocativa. Se pudo observar a grupos de treinta o cuarenta personas con la cara tapada y portando palos y hierros apedreando a los efectivos policiales que deben enfrentar situaciones límite sin armas de fuego, según una resolución de la flamante ministra de Seguridad Nilda Garré.
El saldo de estos enfrentamientos no puede ser más lamentable con decenas de heridos y por lo menos tres personas muertas.
Existen cuestiones relacionadas con la búsqueda de soluciones que constituyen una verdadera “bomba de tiempo”. Tal lo sucedido en el Parque Indoaamricano donde las autoridades censaron a más de 13.500 personas necesitadas de una vivienda. De esa cantidad se habría confeccionado un listado integrado por 1.600 “okupas” a quienes se entregó la suma de 25 mil pesos en efectivo para que se hagan la casa. Se repartieron 40 millones de pesos a espaldas de la mayoría y nadie está en condiciones de aventurar lo que pueda ocurrir cuando los que no recibieron nada se enteren de la maniobra que los tuvo como protagonistas “ad honorem”. Más de diez mil personas que fueron utilizadas como elemento de presión para justificar el reparto de plata entre los integrantes de una minoría.
Por cierto, estos repartos de dinero en efectivo se prestan a plurales corruptelas. Tampoco aseguran que el destino final de esos dineros sea para pagar una “vivienda digna”. La torpe incapacidad de la mayoría de los beneficiarios podría derivar esos fondos a la compra de electrodomésticos de alta gama adornando las habituales “taperas” que –casi instintivamente-, levantan los “okupas”.
Según la línea de pensamiento del citado dirigente, nuestra Plaza 25 de Mayo, la Plaza de la Virgen del Valle, el Paseo de la Fe y otros lugares similares podrían ser considerados como “aptos para instalar un asentamiento”. Así de fácil.
Mientras tecleamos estas líneas observamos los veinte metros cuadrados de jardín que tenemos en nuestra vivienda. Hace una década atrás era una porción de médano que aceptó de buen grado la presencia de champa de gramilla traída del Barrio Los Pinos y hoy luce con un intenso color verde.
Cabe esperar –y desear-, que no sea motivo de interés para algún “okupa” que ande dando vueltas por ahí. Desde ya le aclaramos que es terreno inundable y cuando sopla del Norte es imposible respirar por el tierral que se levanta en las calles sin pavimentar y los médanos circundantes.