PASO, ¿si o no?
Puede cuestionarse que la agenda de la oposición política provincial la imponga el oficialismo, pero nada hay para decir cuando se constata un dato clave: que por iniciativa política del Gobierno, la oposición se opone a lo que le conviene, lo que siempre le convino. Irracional, por lo menos.
Los grupos internos del peronismo que siempre le escaparon a las internas (Renovadores por ejemplo, y otros claro, lo mismo pasa con los Celestes radicales) que se valieron del “consenso” para sobrevivir políticamente durante años, hoy parecen decididos a votar contra la suspensión temporaria de las elecciones PASO.
Oportunamente, el gobierno provincial los corrió por el lado democrático al proponer y presionarlos con las PASO, y ahora los corre por el otro lado, los obliga a todos esos sectores políticos dentro del peronismo y del radicalismo acostumbrados a acumular candidaturas en nombre del consenso, a actuar según les convino siempre, a escaparles a las disputas democráticas internas. Ser o no ser, parece ser la consigna.
Que celestes castillistas como Víctor Luna, hable a favor de la ley de las PASO, vociferando el rechazo de la oposición al proyecto que busca suspender por única vez las primarias abiertas si las elecciones provinciales finalmente se convocan para marzo próximo, marca, resalta la contradicción que vive en estos días esta dirigencia, como los renovadores o el merismo peronista: tener que votar en contra de algo que siempre les convino, y que de cara al 2019, les conviene más que nunca.
Sería irracional que finalmente los diputados que responden a esos sectores terminen levantando sus manos a favor de la democracia interna y en contra de sus propios intereses. Hay razones existenciales para que esto no ocurra; habrá que ver los resultados finales y llegado el caso, habrá que considerar lo endeble de la salud de los diputados que falten a la sesión.