¿Y Perna?
El ministro Mario Perna ya no luce como antes. El último mes prácticamente desapareció. Sus últimas apariciones públicas fueron decepcionantes, para él fundamentalmente.
Tras la derrota del 13 de marzo, Mario Perna se apareció rápido para ponerse a disposición de las autoridades electas de la provincia, las que en esos momentos todavía festejaban, ni pensaban siquiera quien ocuparía la cartera educativa. Hoy mismo no esta claro quien vaya a hacerlo.
Tras ese gesto de madurez política, que cayó verdaderamente mal en todo el oficialismo, porque debía ser Eduardo Brizuela quien realizara el primer paso, el ministro se sumió en un profundo silencio. Extraño en él, tan dispuesto siempre a apabullar a cualquier notero con números de decreto, leyes y acciones que supuestamente encara su área.
Volvió a hablar, en público al menos, para referirse al mamarracho que significó la implementación de la Transformación Educativa en las escuelas de la provincia, que terminó reconociendo lo obvio, que "está siendo desordenado".
Y cómo no ha de serlo, si a más de un mes de iniciadas las clases, por iniciativa y preocupación de los directivos de las escuelas técnicas de toda la provincia, recién se conocieron las nuevas estructuras curriculares. Esa cuestión debería haberse resuelto el 2010, o cuando menos antes del inicio de las clases. Desorden dirá el Ministro, desastre dirá cualquiera en buen romance.
Pero en esos largos silencios del ministro, en ámbitos educativos se hizo reflotar la estrecha amistad que supuestamente lo uno al ministro Alberto Sileoni; más aún, que existe la posibilidad de que una vez que deje la cartera local concurra en auxilio del ministro de Nación, lo cual resulta extraño si se considera como deben haber quedado las relaciones luego de que Perna montara un operativo singular para parar un camión con libros que llegaba a Catamarca días antes de las elecciones. En una de esas Sileoni lo perdona a Perna y lo lleva para que lo asesore en materia de transformaciones educativas exitosas. ¿Será?