Muy pocas reuniones de gabinete por año
El polvo levando por la última elección ocultó un dato que da la medida exacta del nivel de gestión del gobierno actual: entre marzo de 2010 y marzo de 2011 hubo tan solo dos reuniones de gabinete, a pesar que los problemas de la provincia fueron, y son, muchos.
La ultima reunión del gabinete de ministros de Eduardo Brizuela del Moral, a convocatoria de éste claro, fue el 15 de marzo pasado. La anterior había sido el 9 de diciembre de 2010 y la antepenúltima un 15 de marzo también, pero de 2010.
Una provincia con miles de problemas, serios todos, desempleo y subempleo alto, inseguridad creciente en peligrosidad y dramatismo, con una alarmante falta de infraestructura básica para el desarrollo económico, educación de pésima calidad y un servicio de salud desmantelado, sin embargo su gobierno prácticamente no se reúne.
Los ministros casi ni se ven durante el año. Las reuniones, además de ser tan poco frecuentes, los funcionarios elegidos por Brizuela del Moral las boicotean hablando poco, nada prácticamente; basta revisar los partes de prensa oficial que dan cuenta de esos encuentros, los cuales no superan las cinco líneas.
Sino, léase el texto de un encuentro que puede ser cualquiera, el del 15 de marzo del 2010, el 9 de diciembre del mismo año o el del 15 de marzo ultimo: “el gobernador Eduardo Brizuela del Moral encabezó ayer por la mañana la reunión de gabinete donde se abordaron diferentes temas vinculados con la realidad social local. Los ministros y responsables de diversas áreas brindaron un informe y detalles de las acciones implementadas en las últimas semanas en salud, producción, deportes, turismo, desarrollo social y obras públicas, al tiempo que se delinearon las políticas a instrumentar en el corto y a largo plazo”.
Los datos históricos no nos dejan mentir sobre la verdadera vocación de nuestros funcionarios. La historia real, la que no cuentan los medios oficialistas, bien contada demuestra cual es el dogma de una gestión que pretendía ser histórica y termino siéndolo, porque significó una frustración colectiva, gestionar poco, figuretear mucho; socializar costos, privatizar ganancias.