Polti, Hauy y la Virgen del Valle

Sin ser irreverente ni tampoco presumir de original porque sobre la "Biblia y el calefón" ya escribió el genial Discepolín en su incomparable "Cabalache", bien valen las referencias del título para analizar la flexibilización de la cuaretena por la pandemia del coronavirus, en Catamarca.

Polti, Hauy y las recorridas de la Virgen no tuvieron efecto de contagios.
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Hemos demorado esta opinión, para que los sucesos aludidos transcurran largamente los plazos estrictos que los científicos aconsejan para comprobar eventuales contagios del Covid-19, pero ya es tiempo de exponerlos. Sobre todo en estas horas en que el COE Catamarca está analizando los pasos a seguir acerca de las restricciones en prevención de la enfermedad que en la actualidad afecta al mundo entero.

Veamos, Luis Polti, intendente de Recreo, en el este provincial, salió imprudentemente a circular por su departamento de La Paz, llegándose hasta el dique de Motegasta, en las inmediaciones de Icaño, con un grupo de cuatro amigos, con los que compartió un pequeño bote de nos más de cuatro metros cuadrados, para una salida de pesca.

Por la circulación y la inobservancia del distanciamiento, y ni que hablar de la falta de barbijo (sería hasta ridículo ir a pescar con mascarilla, no?), Polti infringió todas las normas dictadas para evitar la contaminación del virus.

No se quedó atrás, y hasta pudo haberlo superarlo, el concejal de Huillapima, departamento Capayán, Víctor Darío Hauy, quien fue detenido dos veces -en el mismo día- violando la cuarentena y en una de ellas alcoholizado, mientras circulaba alegremente por su pueblo, Miraflores.

Contemporáneamente transcurrieron las festividades de la Virgen del Valle, que en los días previos a la procesión final (encabezada prudentemente por el obispo Luis Urbanc y el gobernador Raúl Jalil, junto a una decena de autoridades provinciales y eclesiásticas), incluyó inoportunas -y por tramos multitudinarias- recorridas de la Sagrada Imagen por distintos barrios de la Capital y los departamentos vecinos de Valle Viejo y Fray Mamerto Esquiú, sin el cumplimiento de las recomendaciones, y menos los controles, que aún se exigen para mantener el tan declamado -como por todos anhelado- "0" de contagios.

A más de veinte días de aquellos hechos, ni en La Paz, ni en Capayán, como en Capital, Valle Viejo y Fray Mamerto Esquiú, cinco de los distritos más poblados de la provincia, se han registrado casos de coronavirus. Seguimos "invictos".

Sin pretender ninguna indulgencia, sobre todo para Polti y Hauy, está visto que en Catamarca ha sido posible mantener alejado al virus.

Pero claro, ya cercano a los 60 días de cuaretena, cada vez son más los sectores que están reclamando suavizar los requisitos preventivos, acomodar instalaciones y horarios, con vistas a una responsable reapertura de sus actividades, porque -de lo contrario-, como ya anticiparon desde la gastronomía o desde los gimnasios, no quedará otro camino que los cierres de locales, con el consecuente correlato de despidos; irremediable antesala de la pérdida de expectativas laborales y hasta la agudización de la pobreza.

Buscando alternativas, son buenos los ejemplos que por estos días están brindando la ciudad de Jesús María, en la provincia de Córdoba, y la provincia de Corrientes.

En la sede de la "Fiesta de la Doma y Folclore", comunidad sustentada en sus riquezas agropecuarias, fundamentalmente por las plantaciones de soja y la cría de ganado, estas actividades nunca detuvieron su ritmo. Es más, en pleno auge de coronavirus, entre 50 y 60 camiones, diariamente, iban y volvían de los puertos de Rosario, en la provincia de Santa Fe, trasladando su cosecha, y hasta hoy -como en Catamarca- no existe un solo caso de contagio del mal, según contó a los medios de prensa el intendente Luis Picat.

En la provincia litoraleña, vecina del Chaco, el tercer distrito con más contagios después de la CABA y conurbano bonaerense, existen sólo 70 infectados, de los cuales apenas 30 siguen activos, y no registra muertos. Por el puente que vincula a su capital con Resistencia, atravesando el río Paraná, diariamente transitan 3.000 ciudadanos de ambas provincias, incluidos, principalmente, en las actividades esenciales del traslado de alimentos y mercaderías en general, como en acciones sanitarias y/o de seguridad.

Y desde la semana pasada fueron habilitadas las actividades físicas, que permiten caminatas y hasta el trote por la amplia y extensa costanera correntina, para lo cual se registraron 4.500 personas, las que son controladas en sus horarios y recorridos por agentes oficiales del municipio. Todos estos detalles, también brindados por la máxima autoridad local, en este caso el gobernador Gustavo Valdez, quien al fundamentar sus medidas expresó que "hay que combinar salud y economía, comenzar a producir y evitar que los comerciantes se fundan".

En síntesis, no planteamos levantar definitivamente la cuarentena, ni sus controles; apenas imaginando aplicar algo de sentido común y comprensión hacia quienes procuran volver al logro de su sustento o el mantenimiento de sus fuentes de trabajo. Los casos de Jesús María y Corrientes pueden ser una buena pista, más allá de los test "involuntarios" que en algún momento significaron Polti, Hauy y la Virgen del Valle.

Paco Uriarte

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