Por el Coronavirus, con el fútbol, Alberto “la pifió”
El presidente Alberto Fernández decretó el domingo la suspensión de clases y el cierre de fronteras por espacio de 15 días para minimizar la circulación del virus COVID-19, pero incomprensiblemente laudó por la continuidad del fútbol porque “es un divertimento”.
Al resolver ayer la suspensión de las clases en todo el país, el presidente anunció también que “no se va a poder desarrollar ningún tipo de espectáculo, ningún tipo de teatros, cine, espectáculos deportivos, espectáculos musicales que signifiquen un nucleamiento de gente…”.
Sin embargo, durante los mismos anuncios en la Quinta de Olivos, junto al jefe de gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta y el gobernador de Buenos Aires Axel Kicillof, gobernador de la provincia de Buenos Aires, dejó al fútbol de la Superliga al margen de las restricciones porque “para nosotros es un divertimento ver los partidos de fútbol”, remarcó.
Un verdadero disparate desde la instrumentación científico-sanitaria para controlar la pandemia que hoy afecta a todo el mundo; pero, además, un grosero error político, porque si no es esta noche, a más tardar mañana martes se anunciará formalmente la suspensión del fútbol en todas sus categorías, aún en aquellas que “divierten” al presidente por TV.
Seguramente influenciado por su ministro de Deportes, Matías Lammens (amigo y socio de Marcelo Tinelli, por estas horas a cargo de la Superliga, quienes entre otros negocios manejan los del fútbol), cuando fue consultado por el tema, afirmó que “el fútbol se juega a puertas cerradas, no habría inconvenientes…”, añadiendo que “me encantaría que en este tiempo le den a los argentinos la posibilidad de verlo por la TV abierta, ya que nos vamos a quedar en casa…” antes de embarrarla con su impresentable definición de que “para nosotros es un divertimento ver los partidos de fútbol”.
Las reacciones de los futbolistas, que en amplia mayoría han pedido por la suspensión de la actividad, además de primerísimos actores del “divertimento albertiano”, no se hicieron esperar, reprochando en los más ásperos términos la postura presidencial por considerarlos “objetos de entretenimiento” o parte de “un pasatiempo” como para atenuar, transcurrir o, lo que sería más grave, ocultar la realidad.
El presidente no tuvo en cuenta, que los jugadores también “circulan”, van y vienen entre sus casas y los entrenamientos, que –en muchos casos- conviven con personas de riesgo, como sus padres y/o abuelos, o se alojan en un hotel de San Telmo, junto a visitantes extranjeros, como hoy mismo le ocurrió a los jugadores de Villa Mitre de Bahía Blanca, quienes mañana deberían jugar un partido por la Copa Argentina frente a Independiente de Avellaneda.
Alberto Fernández parece que no se enteró que una terna arbitral de la AFA estuvo dirigiendo la semana anterior en Río de Janeiro al Flamengo, cuyo entrenador el portugués Jorge Jesús y su vicepresidente Mauricio Gomes de Mattos, dieron positivo de cornavirus.
Debió ir hoy el capitán de Independiente, Silvio Romero, a la sede de Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA) para contarles todo esto y anunciarles que mañana (este martes) no iban a jugar ante los muchachos de Villa Mitre, que ahora deben permanecer aislados por el riesgo de contaminación al que han sido sometidos para que siga el “divertimento”, para que –recién- el fútbol se pare.
Un error evitable del presidente, en nombre de los negocios de Tinelli, y para que ahora lo “atiendan” los Luis Majul, los Baby Echecopar, los Eduardo Feinmann, los Jorge Lanata u otros tantos comunicadores enemigos de su gobierno…nacional y popular (¿?).
Innecesaria, y una verdadera pena, en los tiempos del coronavirus.
“Paco” Uriarte