Preocupación clave, la necesidad del diálogo político
Por lo que sucedió el viernes, la Policía amenazante frente a Casa de Gobierno, como otra grave consecuencia de las principales características del gobierno brizuelista, su autismo, sus flagrantes limitaciones políticas, uno de los temas que más se habló en diversas mesas de políticos es la urgente necesidad de un diálogo que asegure estabilidad democrática.
Es lógica la preocupación por lo que sucedió el viernes, que a la luz de los largos meses que faltan para que se concrete el traspaso de mando de la gestión Brizuelista a la kirchnerista, preocupa a todos; aunque parece que no tanto al principal responsable, Eduardo Brizuela del Moral, que se niega a recibir a su sucesora, Lucia Corpacci, que para desgracia del primer mandatario, es la máxima representante del único sector político que le puede garantizar con su respaldo político, la tranquilidad necesaria para que termine su gestión. Irónico.
El gobierno del Frente Cívico y Social, que encabeza Brizuela del Moral, hoy por hoy no puede garantizar tranquilidad, porque se muestra tambaleante, dubitativo, inseguro para resolver los problemas del significativo aumento de la conflictividad social por tantos años de magra gestión. Y esta situación comienza a tener derivaciones impensadas.
La gestión brizuelista ha despreciado estos últimos 7 años la política y hasta los partidos tradicionales. Por ejemplo, nunca recibió a representantes del Partido Justicialista; nunca atendió a representantes de organizaciones sociales u organizaciones que agrupan a trabajadores o profesionales que fueran a plantear en serio alguna cuestión, ni siquiera atendió a representantes de sectores opositores internos dentro de la UCR.
Eso no sirve, porque no es bueno para ninguna sociedad una gestión tan personalista. Quien no se entrevisto nunca con Brizuela del Moral parece que nunca fue considerado por el Gobierno provincial. Nunca hubo funcionarios que se hicieran cargo de la política, lo que hubo si fueron personas que demostraron sus limitaciones rápidamente, a las que solo les dio la imaginación para conformar la logia del “Si Eduardo”.
Con esos antecedentes, con el agua hasta el cuello, no es pensable que alguien quiera ayudarlo. Pero la responsabilidad principal sigue siendo de él mismo, de Eduardo Brizuela del Moral, quien debe convocar urgente a un dialogo que asegure no que él pueda terminar su mandato tranquilo, o si, sino fundamentalmente que todo el proceso de transición hasta el traspaso de mando sea tranquilo, pacifico, dentro de los carriles normales.
futura gestión kirchnerista: asumir una posición conjunta frente a la escalada de reclamos de distintos sectores de la administración pública, merecidos desde ya, que afloran cuando la gestión de Brizuela del Moral está deslegitimada políticamente, los que se sofocan solo provisoriamente con soluciones que no parecen tener mucha meditación, soluciones que con el pasar de unas pocas horas deben ser rectificadas. El caso de la Policía amenazante el viernes pasado es el mejor ejemplo. La solución anunciada con bombos y platillos el viernes, publicada en tapa por los boletines oficiales de calle Sarmiento al 500 y San Martín al 600, determinaron el levantamiento policial del viernes.
Pero las circunstancias actuales en las que se encuentra las provincias son ciertamente inusuales, preocupantes claro. El gobierno de Eduardo Brizuela del Moral rechaza el dialogo para no reconocer su debilidad y arriesga mucho, la tranquilidad de todos fundamentalmente, pero también, lo único que parece preocuparle en estas semanas al oficialismo, la elección de octubre próximo.
En una democracia consolidada, normal, un Gobierno tiene derecho a exigir a las fuerzas políticas opositoras que no especulen con determinados hechos de Estado. En la política siempre debe haber códigos y estos surgen de diálogos que den fuerza a todos. El gobierno de Eduardo Brizuela del Moral no parece entenderlo así, complica la tranquilidad actual de todos, hasta de ellos mimos claro, cuando especula con actos de gobiernos que complicaran con seguridad a la futura gestión. Tanta miopía política es preocupante, y grave claro.