Las preocupaciones de Oscar
Andalgalá © Cierta tarde andalgalense, en el solar de cierto complejo de cabañas, en vísperas de ciertas elecciones, conversaban en voz baja, Oscar Castillo y su adlátere de aquellos tiempos.
Sin proponerlo, escuchamos el siguiente diálogo:
O.C:- Che Pipo…cómo están las cosas en Andalgalá?
P.N.:- Y, más o menos, jefe, la gente pregunta mucho por
Eduardo, la verdad es que muy pocos preguntan por usted, ni los mismos
correligionarios…
O.C.:- Que lo tiró che!
P.N.:- Y bueno, es el G1 y las tiene todas para él…
O.C.:-Pero se gana, no?
P.N.:-y, creo que si…los peronchos están re divididos…
O.C.: A mí no me calientan los perucas, sino el poder que
está acumulando el Gordo…hay que ver la manera de que no crezca tanto…encima es
un gil de cuarta…
P.N.:- Y bueno jefe, usted lo hizo, le corresponde a usted
desactivarlo, sino, estamos en el horno…
En esa elección, Oscar Castillo obtuvo los votos necesarios
para ser senador nacional, mientras Brizuela del Moral seguía siendo
gobernador, armando entre ambos, la extraña y gatuna sociedad electoralista que
son hoy. De Pipo Nieva nunca más se supo.