Lo profundo de las marchas en Santa María

No hay un análisis sereno de las marchas de los viernes por la noche en Santa María y de los coletazos que en su caminar va dejando. Cuando desde la Fiscalía opinan lo hacen defendiendo lo personal brindando razones lindantes con la hipocresía y mentira, con el Dr. Guchea presentando rostro angelical, inseguro sin convicción y seco de intelectualidad. 

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Por otro lado a la Justicia Civil nunca se la mencionó y desde donde él gana el sueldo, es decir, esto es “comprar sin que le vendan” ¿Como se le puede creer? Con un macabro haber de más de veinte muertes impunes más otras cosas muy oscuras en la Fiscalía.

La Policía, se esfuerza por quedar bien coqueteando con la Fiscalía y los manifestantes, aunque en varias oportunidades se les escapan críticas muy comprometidas remarcado la esperanza en que los cambien porque obstaculizan y devalúan su trabajo y responsabilidad profesional.

El periodismo (sin proponérselo) en su propio análisis fragmenta el sentido y contenido mas profundo de la finalidad de las marchas y así separado del todo casi no se observa la violación de los derechos sustanciales de las personas. Por ejemplo con grandes titulares muestran la pintada al Fiscal González, (una madre dijo acaso una pintada vale mas que la vida de mi hijo). Al propio tiempo, a los muchos que vieron indignó que el propio padre del Fiscal González el provocador Sr. “Yeri” González, parecía le daba ordenes al Juez Acuña ante el famoso cartel. Con una rápida e inusual acción de la Fiscalia, en feria judicial en, una mañana de sábado y antes de diez horas con oficios y cedulas de citación en sus manos había casi una media docena de personas. Crean dudas pues en casos de muertos no actúan así. Realmente no hicieron nada más que escribir lo que todos los marchantes gritan en las marchas ¡¡que se vaya!! Y lo de H...de P... solo una expresión literal muy popularizada que daña a nuestra lengua empleándosela en forma de saludo y confianza.

Los profesionales del derecho que le cierran el ojo y le sonríen a las injusticias por que necesitan sobrevivir y constriñen por así decirlo el tejido de injusticias y la pluralidad de formas en que se viola la Justicia, igual, lejos del Palacio de la Justicia lo comentan y manifiestan su disconformidad .con el deficiente desempeño de Acuña y González, aunque forzadamente deban redactar notas de apoyo hacia ellos.

Están también nuestros representantes elegidos por el pueblo (según su propio decir) con un senador al que no se lo conoce, diputados que ignoramos por donde andan, tampoco los echamos de menos, si nos molesta la vanidad sin limites de algunos que provoca abismos entre esta clase social de privilegios y nosotros los que marchamos solo mendigando Justicia.

Esta también la comunidad santamariana que a las injusticias las miran correr como la brisa que nos refresca la tarde, total mientras no nos toque no es mi problema, hasta que puede llegar a serlo, como hay varios casos que nos comentan quienes marchan “nunca pensamos nos podía tocar, hasta que nos tocó”.

La marcha del viernes 25 creció en numero casi dos cuadras de marchantes, un poco mas de quinientos con criticas a González y Acuña y expresiones de que se vayan, que rindan cuentas, que paguen el daño que nos hicieron como sucede normalmente.

Se destaca el convencimiento que se tiene por pedido de justicia. Una Justicia que ordene todo acto y toda persona hacia el bien común y que a la injusticia que soportamos, aun con ira contenida, es profunda y estructural. Arriesgando la propia salud lo hicieron bajo una insistente lluvia y por momentos torrencial con personas mayores, madres con niños en brazos y en coches, estoicamente le dieron casi cinco horas a la marcha.

Se tiene en claro que no somos un gran movimiento, solo un grupo que clama por una mejor Justicia todos unidos por la herida social de la injusticia, encuadrados en la concepción de la sociedad y del bien común para lo cual marchamos. El futuro de Santa María depende de los santamarianos de cómo formemos nuestro carácter, de como vivamos nuestra voluntad de responsabilidad ciudadana, compromiso cristiano. En la búsqueda de esta transformación que anhelamos, nadie debe eludir el reto de la época que nos esta tocando vivir. Más aun definirnos principalmente por la responsabilidad hacia los demás y ante nuestra Historia.

Enviado por: marina santos

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