A propósito de climas

Si hablamos de climas –considerados meteorológicamente-, podríamos mencionar las precipitaciones pluviales  que se han registrado últimamente y que fueran –justo es señalarlo-, pronosticadas con significativo acierto por  la licenciada en meteorología señora Ana Heller.

POLITICA

Para algunos las lluvias fueron la solución de graves problemas en tanto que  para otros la lluvia caída derivó en desastres. Es evidente que no es posible conformar a todos. Ni aún con aciertos meteorológicos.

Pero existen otros climas reinantes en Catamarca. Vendría a ser algo así como “el clima político post eleccionario”.

 Nos apresuramos a aclarar que no hemos de incurrir en la torpeza de analizar los resultados de las elecciones del pasado domingo 13 de marzo. Para eso están los analistas.

De lo que sí nos vamos a ocupar, por caso, es del clima que viven todos aquéllos que el 10 de diciembre venidero tendrán que irse –junto con Brizuela del Moral-,  a sus respectivos domicilios. No caben dudas que para muchos hombres y mujeres este cambio de situación les va a resultar poco menos que intolerable y tardarán, seguramente, un buen tiempo antes de adaptarse ¿resignarse? a un nuevo estado de cosas.

Para muchos lo acontecido el domingo resulta inexplicable. Desde “arriba” bajaban línea como que estaba todo bien. Que no había problemas y el 13 de marzo se ganaba con la fusta en el sobaco y al trote. Se triunfaba “por paliza”.  Y nadie se movería de su puesto hasta el año 2015, por lo menos y sin tener en cuenta las posibilidades de sucesivas re re re para gobernar los próximos veinte, treinta o más años.    Para muchos, la cosa funcionaría como un feudo: los padres pasándole el puesto a los hijos y éstos a los suyos, hasta el infinito, hasta el fin de los tiempos…

Resulta perfectamente explicable que muchos ocupantes de puestos políticos y los que militan entre los contratados no se hicieran mala sangre. Con el peronismo dividido, el anuncio del 82 por ciento para los jubilados y un par de obras inauguradas –reconozcámoslo-, medio a las apuradas, el FCyS iba a repetir performances  anteriores. Y nadie tendría que cambiar su medio de vida.

Pero luego de las elecciones del 13/3 hay cientos, miles de personas que se verán obligadas a buscar empleo en otro lado puesto que en el Gobierno, a partir del 10 de diciembre, los cargos políticos  quedarán vacantes. Raro ha de ser el funcionario que  no sea removido de su cargo cuando la doctora Lucía Corpacci tome el mando. Sabemos de algunos cargos para los cuales a la nueva conducción podría resultarle muy difícil encontrar un reemplazante. Pero esa es otra historia que no viene al caso.

Han de suceder verdaderos dramas familiares con motivo del cese de funciones de los jefes o jefas de familia, detentadores de hermosas posiciones administrativas que tendrán que modificar sus hábitos de vida, cosa nada fácil, desde luego. Son éstos los que viven un clima de negros nubarrones y sonoros truenos que retumban en el Valle Central y en toda la provincia. A modo de consuelo, cabe afirmar que en este mundo, todo pasa, que siempre que llovió, paró y que ya vendrán tiempos mejores. Y que Dios proveerá.

Y están los que viven el clima de la espera interminable que hay que aguantar hasta el 10 de diciembre. Son los futuros nuevos funcionarios, asesores y demás  personajes qua habitarán la administración  pública. Los y las que ya deben estar encargando ropa nueva para el “sí juro”. Y –tal vez-, gastando a cuenta de futuros emolumentos. Todo puede ser posible en la dimensión que deriva de la política. Lo importante será, sin duda alguna, que las nuevas generaciones de funcionarios se dediquen a gobernar en serio, a mostrar, con hechos positivos y constructivos, su amor por Catamarca y su gente.

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