Los radicales no aprenden
No amilanan los popes de radicalismo, que se empecinan en hacer un partido chiquito, donde no es posible la participación. Ya se habla de juntas de acción política y de Ricardo Guzmán al frente de la escribanía que refrendará lo que se decida en otro lugar.
Las perspectivas para la convención radical no son buenas; pero todavía, las perspectivas del futuro de la UCR no son buenas. Es que lo que se conoce que pasará en la convención del sábado próximo es más del mismo patrón de conducta de los últimos años; que en definitiva derivó en el 13 M.
Trascendió que hay interesados en que se conforme una Junta de Acción Política, que tenga como principal objetivo trabajar en el proyecto político para el año 2013.
No se aclara bien que quiere decir “trabajar en el proyecto político para el año 2013”, pero basta recordar que las mesas chicas en el radicalismo resolvían todo, hasta los candidatos que luego eran avalados por la convenciones. Todo democráticamente desde ya.
También trascendió que el mando de la convención podría quedar en mano del ex intendente de la Capital, Ricardo Guzmán, hombre que representa a sectores patricios de la sociedad y el radicalismo, que se resisten a dar paso a las nuevas generaciones en un partido que nació popularmente.
Guzmán ya fue todo, y la verdad es que no está claro cuál fue su aporte. Si se sabe que se opuso a ir por la re-reelección en la intendencia, un tercer mandato cuestionable; pero no se resistió mucho a acompañar a Eduardo Brizuela del Moral que si iba por la re-re. Toda la ficción tuvo su 13M, como Napoleón su Waterloo, salvando las distancia claro.