El referí Rivero Reinoso empañó la fiesta “auriazul”
Confirmando todos los vaticinios, el referí sanjuanino, Alberto Néstor Rivero Reinoso, tuvo un arbitraje favorable al Sp. Estudiantes de San Luis, y perjudicó manifiestamente las aspiraciones de Policial de ascender al torneo Argentino A, al no cobrar un claro penal y permitir todo tipo de artimaña para demorar el juego por parte de los jugadores visitantes.
El fútbol catamarqueño había preparado una fiesta y, como tal, su público ocupó casi a pleno las tribunas populares Norte y Sur, como el amplio sector de las plateas techas del estadio “Provincial Bicentenario”, que lució como en sus mejores tardes. Sin embargo, el árbitro Rivero Reinoso se encargó empañar el espectáculo, con un pésimo desempeño, desembozadamente tendencioso hacia el equipo visitante.
Cada pelota dividida terminaba con la sanción de una falta a favor de Estudiantes, y la más clara expresión de su parcialidad se dio a los 31 minutos del segundo tiempo, cuando Héctor “el Turco” Acosta ingresaba con la pelota dominada al área chica, y fue violentamente desplazado por el zaguero central Miguel Carrizo, quien acababa de ingresar en los “puntanos”. Ante el estallido de reprobación de todo el estadio, el sanjuanino se pronunció por el impresentable además del “siga, siga…”.
Después, como incluso ya había ocurrido en el primer tiempo, permitió extensos períodos de demora en el juego por parte de los jugadores sanjuaninos, sin llamarles siquiera la atención. Es más, pasó por alto por una farsante actuación del arquero Valentín Brasca, que exteriorizó airadamente un supuesto golpe del Alexis Brizuela. En este caso, Rivero Reinoso debió amonestar y expulsar al portero, quien ya tenía una tarjeta amarilla por un anterior y exasperante acto de dilatar las acciones.
Con el empate consumado y derrumbadas las aspiraciones de Policial, la salida del juez Rivero Reinoso y sus colaboradores bordeó el escándalo y no pasó a mayores por el correcto y contemporizador proceder del presidente “auriazul” Oscar Chanquía y el dirigente Juan Rivero, quienes pese al evidente malestar con el referí, en todo momento trataron de calmar los ánimos. Uno de los más exaltados era el tesorero “auriazul”, el contador César Haddad, quien muy ofuscado reprochó -en forma airada y en voz cantante- al referí por su lamentable actuación.
La serena, pero firme actuación del personal de seguridad, custodiando la salida del cuarteto arbitral del campo de juego, escondido bajo los escudos de la Guardia de Infantería, evitó un peor desenlace.
El vergonzoso final del partido terminó de rubricar las acechanzas advertidas por Policial, que aunque pidió el cambio del grupo arbitral sanjuanino encabezado por Rivero Reinoso, no fue escuchado en el seno del Consejo Federal. Incluso el veedor oficial del partido, llegado desde la Liga Salteña de Fútbol, admitió que el referí “no cobró un claro penal”, graficando que “no se puede tapar el sol con las manos”.