La reforma constitucional y los modales de Lucía
La gobernadora de la provincia, la Dra. Lucía Corpacci, al anunciar la iniciativa de propiciar la reforma de la Constitución Provincial, lo hizo de cara al pueblo, sin esconder segundas intenciones y abriendo las alternativas modificatorias al intercambio de ideas en el más amplio y genérico marco de toda la sociedad catamarqueña.
Más allá de proponer el fin de las reelecciones indefinidas, ampliar el período de actividad para la Legislatura de la Provincia, jerarquizar el empleo público instrumentando los mecanismos de concursos para acceder hasta los cargos de directores, garantizar la educación inicial, primaria y secundaria o reconocer derechos a los pueblos originarios, entre otras sugerencias, la mandataria delegó el análisis y la elaboración definitiva del proyecto reformador a una Comisión Consultiva de Participación Ciudadana (CCPC).
No envió un texto único y cerrado para que la Legislatura determine la viabilidad y procedencia de los mecanismos reformadores, que por otra parte deberán contar con la aprobación de los dos tercios de los miembros tanto de la Cámara de Diputados como del Senado provincial.
Lo expresó claramente, en su discurso público, en el Cine Teatro Catamarca. "Con humildad de espíritu pero con firmeza en mis convicciones vengo a propiciar este debate de ideas para procurar alcanzar los consensos mínimos necesarios que hagan posible la celebración de un nuevo contrato Social entre los catamarqueños", dijo de manera indubitable Lucía.
Algunos no lo entendieron. El intendente capitalino Raúl Jalil ninguneó el convite previo para imponerlo sobre el tema, y hasta dijo que "antes que la reforma, existen otras prioridades”. Y el vicegobernador Dalmacio Mera, aunque asistió a la invitación de la gobernadora, se mostró disconforme con las formas comunicacionales. Después recompusieron sus argumentos y hoy arguyen que "nadie puede oponerse a la reforma”.
El más catatónico (propio de la persona que desvaría y dice frases que tienen poca coherencia) fue el ex gobernador y repetido senador nacional del Frente Cívico y Social, Oscar Castillo, quien además de cuestionar la convocatoria reformadora, definiéndola como "muy flaca” avanzó con ácida desmesura sobre la citada Comisión Consultiva, integrada por miembros de la Junta de Estudios Históricos, el Colegio de Abogados o la Universidad de Catamarca, entre otras instituciones, vaticinando que "no sé si podrían hacer la carta orgánica (¿no será el estatuto?) del Club Villa Cubas”.
Para el reconocido historiador Raúl Bazán, uno de los integrantes de la CCPC, se trató de "una apreciación descomedida y agraviante”, del senador Castillo. Sin embargo no se supo qué pensaban los dirigentes villacubanos acerca de tan desconsiderada apreciación del parlamentario sobre la entidad que conducen.
Puyas y zancadillas al margen, las reuniones y tratativas sobre la eventual reforma constitucional en la provincia avanzan con la consulta a todos los sectores de la ciudadanía. Hoy, a las 18 hs., es la cita para los partidos políticos, quienes han sido formalmente invitados para encontrarse con la Comisión Consultiva de Participación Ciudadana en el amplio auditorio del hospital San Juan Bautista.
Como se aprecia no se trata de un mero
capricho o antojo de la gobernadora, porque a todos, sin exclusiones, se los
está consultando sobre la posibilidad y los temas de sus particulares intereses
para incluir en la promovida iniciativa modificatoria de nuestra Carta Magna. Y
claro está, que si no prospera no será porque Lucía no quiso…