“Ser o no ser”, no es la cuestión de Luis
Contrariando la sentencia shakesperiana del Hamlet acerca de que “ser, o no ser, es la cuestión…!!!”, a Luis Barrionuevo parece importarle muy poco si “es o no es renovador”, si “está o no está con Massa”, como pretendieron incomodarlo los referentes massistas catamarqueños con relación a la representación del diputado nacional bonaerense en esta provincia y el NOA.
Multifacético, y definido por Wikipedia, la mayor y más popular enciclopedia digital del mundo, como "sindicalista, empresario y político justicialista argentino” el gastronómico no respondió a la ensayada discriminación del aspirante presidencial Sergio Massa, quien recientemente afirmó que "Barrionuevo no está con nosotros, sino con De la Sota” y ratificó al intendente capitalino Raúl Jalil como el "armador del Frente Renovador en el NOA”.
Tampoco es veraz y certera la localización dada por Massa, porque procurar ubicar o encasillar a Barrionuevo en un espacio único –sobre todo en la política- no resulta sencillo, primero por su multiplicidad de actividades y segundo por su conocida capacidad de instalarse en el lugar indicado y en el momento justo, aunque siempre privilegiando su origen y pertenencia gremial al sindicato de los trabajadores gastronómicos donde se mantiene en los primeros planos desde hace 40 años.
Recuérdese que Barrionuevo fue uno de los principales fogoneros de la llegada de Carlos Menem a la presidencia de la República en 1989, e incluso lo acompañó como titular del ANSES a nivel nacional y en otras funciones, pero más tarde en 1996 no tuvo empacho en pronunciar su más divulgada frase cuando –en la segunda etapa del "menemato”- dijo que "hay que dejar de robar por dos años, y este país sale adelante”.
La verdad es que Barrionuevo resulta inmanejable para los políticos. Mientras todavía conserva aquí numerosos carteles y gigantografías con Massa del tiempo de las PASO y las elecciones generales del año pasado, este verano convocó al ex intendente de Tigre al Hotel Sasso del Mar del Plata (foto), propiedad de la obras social gastronómica, para inaugurar el Anexo Casino, otorgado por Lotería y Casinos de Buenos Aires, que gestiona la administración del gobernador Daniel Scioli, principal escollo del actual diputado nacional en su aspiración presidencial.
Y no es porque "esté” con Scioli, sino que logró un atractivo más para el hotel de su sindicato en el principal balneario argentino, donde la UTGHRA también posee los balnearios de Punta Mogotes ubicados enfrente.
Resulta indescifrable y sinuoso, y por momentos hasta incómodo, intentar apropiarse del pensamiento y la iniciativa de Barrionuevo, nacido al fragor de las luchas obreras que le dieron un particular temple para afrontar las adversidades y asumir renovados desafíos. Como los que algunas versiones le atribuyen ahora, y según las cuales promovería replicar en Catamarca la exitosa relación y gestión de la obra social de los gastronómicos con el reconocido Sanatorio Güemes de Buenos Aires, lo que no es mirado con los mejores auspicios por los referentes y prestadores privados locales del sector salud. ¿Tendrá qué ver esto con la política? o saber ¿dónde está Barrionuevo?.
Con más de 600 mil afiliados en todo el país, la obra social de la UTGHRA supera, por ejemplo, largamente los 160 mil afiliados de la OSEP, atendiendo el 43 por ciento, aproximadamente, de los 367.820 habitantes de Catamarca, de acuerdo al censo nacional 2010. Y en los parámetros de asistencia resulta francamente incomparable el nivel de excelencia de la citada obra social sindical con relación a la desguazada y casi en banca rota OSEP, en particular por el desaprensivo, corrupto, y aún no dilucidado fraude ocasionado por algunos profesionales y prestadores privados.
Por eso, ¿dónde? o ¿con quién esté? Barrionuevo tal vez no sea lo
importante, pero a lo mejor sería saludable que "esté”.