Sorpresas da la vida de los medios…
Conmueve la idea que Silvio Zitelli y su gente tienen de la “crisis” que atraviesan los diarios. Se la achacan a cuestiones como la presión fiscal o los costos laborales y no a la simplificación de las líneas editoriales en momentos en que las sociedades, cualquiera, Catamarca por ejemplo, se conmocionan por sus colapsos.
Representantes de El Ancasti, avalaron en un encuentro de ADEPA la idea de que la presión fiscal, los costos laborales y la creciente inflación son los principales factores que han llevado a una muy delicada situación económica a la mayoría de los diarios provinciales y regionales.
Pero no solo eso; la gente de El Ancasti considera que la crisis de la industria periodística se debe también a la discriminación de parte de los grandes anunciantes y en particular por el Estado Nacional, que no distribuye la pauta oficial teniendo en cuenta la circulación de los medios del interior ni que los diarios porteños tienen escasísima penetración fuera de la Capital Federal. Esas son, en grandes líneas, las conclusiones de un encuentro realizado la semana pasada en Buenos Aires.
Ciertamente conmueve la idea que Silvio Zitelli y su gente tienen de la “crisis” que atraviesan los diarios; porque otra vez, como siempre, dejan afuera de sus fantasías a los ciudadanos comunes, que muchas veces están dispuestos a pagar, cuando vale la pena, para informarse y participar con inteligencia de la vida democrática en cualquier sociedad, Catamarca por ejemplo.
Merecerá el análisis correspondiente lo que le pasa a otros diarios de otras provincias, pero aquí pasa que diarios como El Ancasti muchas veces no informa qué, cuándo, dónde, quién o lo que realmente importa saber; fundamentalmente porque se practica un masoquismo militante, que obliga a autocensurarse cada dos por tres en pos de asegurarse la pauta publicitaria estatal.
Hechizada por la pauta justamente, mucha prensa pierde las formas y el fondo y semejante separación entre una prensa simplísima, que calla mucho y dice poco, frente a las complicaciones de la política desconcierta a muchos lectores que no encuentran en las páginas de los diarios por los que paga un análisis inteligente, diferente, más investigado, valiente o por lo menos más comprometido, que hable más de los dueños de los circos y no se ensañe siempre con los pobres monos.
Pasa, en definitiva, que con más ciudadanos queriendo saber todo lo posible sobre lo que pasa en sus sociedades, la simplificación de los diarios es absolutamente paradójica; sin ver que cuando se acepta ser solo un eco retardado de lo que ya todos saben, muchos diarios decepcionan, pierden su propia especificidad y por ende, también los lectores.
AP