Dos sospechados en el Senado, uno Castillo
Más allá de la curiosidad del desempate de Julio Cobos, ayer se habló mucho de los dos senadores ausentes, Oscar Castillo y Carlos Menem (aunque este último con la próstata como excusa, Castillo ni eso).
Obvio, la significación económica de la implementación de elevar los haberes jubilatorios mínimos al 82 por ciento del salario mínimo, vital y móvil, es millonaria. Esa realidad marcaba la importancia de lo que se trata ayer.
Ayer, hasta comenzar la sesión la gran incógnita era el senador 37, quien, la oposición o el oficialismo, lo conseguía para hacerlo valer a la hora de la votación. Ninguno lo logró, hubo un empate en 35 votos a favor de la aprobación y otros 35 en contra.
Es que del total de los senadores, que son 72, hubo dos ausencias, que despertaron miles de suspicacias. De uno se habló porque sus votaciones y sus ausencias en la banca en representación de La Rioja, siempre terminó favoreciendo a la Casa Rosada.
Se trata del ex presidente Carlos Menem; pero el riojano tiene una escusa importante: para mañana tiene programada una operación en su próstata. Con humor, se decía, la operación fue en el bolsillo, y su ausencia implicaba el posoperatorio.
El otro ausente de ayer, de quien también se habló claro, al fin y al cabo su voto vale como el de cualquiera de los otros 71 senadores de la Nación, fue el ex gobernador Oscar Castillo. Él, Castillo, que se sepa no padece dolencia alguna; tampoco que tenga programada alguna intervención quirúrgica y para colmo se sabía que se encontraba en Buenos Aires.
De modo que la ausencia de Castillo fue totalmente injustificada. La figura de Menem, en cierta forma lo ayuda a Castillo a pasar desapercibido, pero las sospechas, las humoradas, pobre!, porque puede que también él afronte un posoperatorio, también le salpicaron.