Los suelditos de Marta, la número dos

Como un síntoma de la decadencia, ya es bastante común ver perder la compostura a los popes del brizuelismo, sobre todo si llevan polleras (los recuerdos de Marta Torres de Mansilla, Stella Sartor de Zurita, Nora Martínez, Catalina Krapp y ahora Martha Grimaux, nos alivian la tarea de explicar a que nos referimos). 

POLITICA

Igual de cierto es que la vida de cualquier funcionario de la actual gestión radical no parece muy complicada que digamos, estresante, por eso es común ver a muchos retirando sus hijos o sus nietos en las escuelas, haciendo colas en los bancos o tomándose un cafecito en los bares de la vuela de la plaza principal.

El mejor ejemplo es el propio Eduardo Brizuela del Moral que llega siempre pasadas las nueve de la mañana a su despacho de Casa de Gobierno, aunque claro, eso no es todos los días, solo cuando decide ir. El, pícaro como es, prefiere casi siempre fotografiarse visitando alguna obra inconclusa por ahí, antes que tener que concurrir a su despacho.

Otro ejemplo de tan módico compromiso con la gestión pública bien puede serlo Marta Grimaux de Blanco, que ocupa varios cargos simultáneamente: senadora por la Capital, presidente del Senado, vicegobernadora, presidenta del Comité Provincia de la UCR, presidenta del Parlamento del NOA y docente universitaria. Pero aún con semejante nivel de obligaciones no tiene de que quejarse.

Es que a la suculenta dieta que percibe como cualquier senador, Grimaux la agranda con fondos para combustibles, gastos reservados y de representación, viáticos al por mayor, y un ingreso extra nada despreciable como docente de la UNCA.

El caso de esta Marta, es otro de los tantos de intelectuales comprometidos que nos regala la UNCA, es otra de las que se animan a salir de la protección del ámbito académico para ocupar una trinchera en el espacio publico provincial; aunque claro, los catamarqueños tampoco podemos pedir milagros, gratis no puede ser; útil tampoco.

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