Los sujetos de investigación y sus derechos
Ignacio Mastroleo, doctor en Filosofía e investigador del CONICET, desarrolló un modelo de ética que analiza las obligaciones posinvestigación en el campo de la salud por parte de patrocinadores y del Estado.
Juan participa en un estudio con un medicamento experimental
que, tal vez, se convierta en un tratamiento para su enfermedad crónica. La
intervención suministrada le genera efectos positivos para su salud y las
secuelas adversas son leves y manejables. Ahora bien, una vez que termina el
estudio de investigación y comienza la comercialización, ¿existe una obligación
de parte del patrocinador de seguir proveyendo gratuitamente el medicamento a
Juan?
El planteamiento, complejo por la diversidad de actores y
los intereses que se juegan, forma parte de uno de los problemas más
controvertidos que se debate en el seno de la ética de la investigación.
Ante este escenario, la respuesta ensayada por Ignacio
Mastroleo, investigador asistente de CONICET y docente de Ética en
El proyecto para desarrollar el modelo le valió al
investigador el prestigioso Premio Velasco Suárez a
¿Mercado, campamento o sociedades democráticas?
Pero, ¿qué es, en definitiva, el modelo de reciprocidad
democrática? Según apunta Mastroleo, existen distintos tipos de reciprocidad.
"Una de ellas es la de mercado, que usamos todo el tiempo: me dan un café y yo
doy determinada cantidad de dinero. Si yo te beneficio a vos sólo para que vos
me beneficies a mí, es una obligación de mero beneficio mutuo”, detalla.
Una segunda perspectiva sería la reciprocidad comunitaria,
que el académico ejemplifica con una clara situación. "Bajo este tipo de
reciprocidad, tendríamos que comportarnos como si estuviéramos en un
campamento. Según Gerald Cohen, la reciprocidad comunitaria aprecia la
cooperación en sí misma. Yo te beneficio a vos, no por lo que pueda llegar a
obtener a cambio de hacerlo, sino porque vos necesitas o querés mis servicios y
vos, por la misma razón, me beneficias a mí”.
El problema con la reciprocidad comunitaria, apunta el
doctor en Filosofía, es que parece
demasiado exigente como para aplicarla a las relaciones e interacciones entre
ciudadanos. Por eso prefiere el concepto de reciprocidad democrática, inspirado
en John Rawls y Norman Geras, es decir, "una sociedad que tiene instituciones
fuertes, las cuales establecen las obligaciones de reciprocidad a partir de
principios éticos y derechos humanos con los que los ciudadanos se comprometen
públicamente, y no solo por el intercambio de beneficios como ocurre en la
reciprocidad de mercado”, señala.
La idea que sustenta el modelo de reciprocidad democrática
es que todo ciudadano de una sociedad democrática se beneficia voluntaria o
involuntariamente con los resultados de las investigaciones en salud, razón por
la cual "somos responsables de que esa investigación sea llevada a cabo de
forma de cumplir con los mayores estándares éticos y de cuidado para los
sujetos de investigación”, subraya Mastroleo. Además, apunta que, más allá de
los debates éticos, resulta crucial el desarrollo de leyes y regulaciones que
pongan en práctica los principios éticos que gobiernan la investigación en
salud humana.
Así,
"Yo analicé un caso y el proceso judicial- explica el
filósofo- donde la compañía farmacéutica presentó, como mecanismo de acceso
posinvestigación, un programa de donación por tres meses que establecía la
decisión de prorrogar o no el acceso bajo autorización exclusiva del
patrocinador y según criterios internos”.
Pero para Mastroleo, el problema en esa situación radica en
que una donación no es lo mismo que un derecho. "Si tengo un derecho al
medicamento, los criterios para negármelo tienen que ser públicos. Los
documentos de derechos humanos señalan que los programas de donación no son
sustentables en el largo plazo. Por lo tanto, existe una obligación del Estado
de coordinarlos con el resto del sistema de salud”.
Los debates legales que se desarrollan a partir de
interrogantes éticos tienen a su vez distintas problemáticas a responder, como
definir quién es el responsable de cubrir los costos financieros del acceso
posinvestigación – si es el patrocinador, el Estado o ambos, en un modelo
mixto-, cómo debe proporcionarse dicho acceso y durante cuánto tiempo debe
realizarse. "En una sociedad democrática no hay reyes que decidan por sus
súbditos, así que los responsables últimos sobre cómo tiene que seguir
recibiendo el medicamento Juan somos nosotros, los ciudadanos”, asevera el
filósofo.
Empoderar al sujeto de investigación
Juan Guillermo Figueroa Perea, investigador mexicano, señala
la importancia de "empoderar” al investigado, es decir, de brindarle
herramientas y darle un lugar mucho más activo en las investigaciones, con el
fin de romper cierta asimetría que se produce entre él y el investigador.
Mastroleo coincide con esta visión y señala que los programas de educación para
la salud podrían ser espacios apropiados para empoderar a los potenciales
investigados.
"Todos somos potenciales participantes de un estudio de
investigación, ya sea como voluntarios sanos o pacientes. Por eso es importante
que seamos conscientes de nuestros derechos como sujetos de investigación,
como, por ejemplo, poder dejar la investigación en cualquier momento o frenar
una entrevista sin que por eso suframos ningún tipo de represalia. Y esto
cuenta tanto para investigaciones en salud como para investigaciones en
Ciencias Sociales”, concluye el académico.
Fuente: Agencia CTyS