UCR, siempre su sede cerrada
Andalgalá © Muchas quejas se escuchan por estos días por parte de los viejos afiliados radicales, de aquellos que siguen el pensamiento irigoyeniano y acaso quedaron atascado en el pasado reciente de la política, porque se sienten huérfanos partidarios ya que desde la última interna realizada en junio pasado, la Casa Radical no se volvió a abrir, al menos para que los correligionarios acudan a tomar mates.
"Antes no era así. Siempre había una chica que nos abría la
puerta y los viejos podíamos entrar a matear y recordar viejos tiempos. Ahora,
la sede vive cerrada, como si a las autoridades no les importara…”, afirmó
tristemente un radical de los de antes, ante la obsesión de sus
correligionarios, de mantener
De todos modos, el comportamiento de los viejos excluidos y de las autoridades electas –aún no asumieron- son un interesante indicador de que en radicalismo local, la brecha generacional se hace notar, en el pensamiento y la acción de los protagonistas.
Chequeamos. Efectivamente es así.