Urnas calientes: Demoran elecciones por temor al voto castigo
Como ejemplos de esta situación se encuentran los intendentes de los departamentos cordobesas de San Justo y Unión, Vicente Costamagna y Eliberto Favalli, respectivamente, quienes todavía no convocaron para la renovación de autoridades en sus respectivos pueblos. Históricamente, en algunos poblados el agua se ha llevado también a los candidatos.
Las negativas consecuencias económicas y sociales que
provocaron las inundaciones de los primeros meses del año en distintas
poblaciones de Córdoba en los departamentos San Justo y Unión obligaron a los
actuales intendentes a postergar la fecha de las elecciones municipales ante el
temor cierto de sufrir el "voto castigo” de sus respectivos vecinos.
Como el desastre sufrido a nivel material y emotivo por
numerosas familias seguramente influirá y mucho a la hora de votar, los jefes
comunales que en la mayor parte de los casos buscará la reelección, quieren
estirar al máximo los actos comiciales.
Los ejemplos de Balnearia, en el departamento San Justo e
Idiazábal en Unión sirven para ejemplificar esta situación ya que los
intendentes Vicente Costamagna y Eliberto Favalli todavía no convocaron para la
renovación de autoridades en sus respectivos pueblos.
Ambas localidades fueron las más perjudicadas en la llanura
cordobesa por la sumatoria del agua caída a lo largo de intensas tormentas y el
desplazamiento de verdaderos torrentes que se movieron por el terreno siguiendo
el declive natural desde los campos aledaños hasta invadir las zonas bajas.
Otros pueblos de San Justo que también sufrieron por el
fenómeno meteorológico y aún no llamaron a elecciones son Marull y Tránsito.
Es que la penalización electoral que han sufrido hasta el
momento los gobernantes de poblaciones que soportaron el embate de la lluvia es
cada vez más evidente. Desde la derrota de Héctor Colombo en la reciente
elección de Villa Allende hasta el fin del predominio de los intendentes
radicales en el departamento San Justo pueden considerarse como muestras
palpables de lo que implica el no haber estado a la altura de las circunstancias
para prevenir o solucionar los efectos de las precipitaciones.
Algunos tomaron nota de este fenómeno y no buscarán la
reelección como es el caso del intendente de Bell Ville Nelson Ipérico.
Entre los que sufrieron el "voto castigo” está el intendente
de Devoto Raúl Reano quien perdió cuando buscaba acceder a su sexto mandato.
El dirigente radical sufrió el impacto de la seguidilla de
inundaciones de los últimos años, la elevación de la napa freática y la falta
de concreción de las gestiones para hacer las cloacas. El malhumor social
creció ante esas situaciones y finalmente en la votación del 14 de junio los
electores le dieron la espalda.
Rubén Morero, intendente de Freyre, también fue derrotado
luego de soportar el grave anegamiento de la zona urbana a fines del 2012, que
se replicó aunque en menor medida a comienzos de este año.
Los justicialistas tampoco pudieron evitar el reproche de
los vecinos ya que en Morteros y Saturnino María Laspiur hubo cambio de signo
político, poniendo punto final a largos predominios de esa fuerza política en
ambas localidades de San Justo. (InfoGEI)