La ambivalencia enmudece a Assante

La situación de Rafael Assante es por demás curiosa. El gobierno kirchnerista lo mantiene como representante de la provincia ante el Consejo Federal de Energía, un cargo a tiro de decreto, pero paralelamente lo denuncia por su participación en la compra de los aerogeneradores inservibles.

POLITICA

La ambivalencia kirchnerista lo martiriza al pobre Rafael Assante, quien ayer se presentó ante las autoridades de la Unidad de Delitos Especiales en calidad de imputado para prestar declaración.

El hombre estuvo ante los investigadores durante poco más de una hora y media para terminar de cumplir con el paso procesal ya que, como se sabe, había decidido mantenerse en silencio.

La crónica indica que no habló ni siquiera cuando se retiró de la sede judicial. El hermetismo es total. Ese silencio, podría ser parte de una estrategia judicial, pero también puede deberse a que Assante, en lugar de saltar hacia adelante, como hacen habitualmente los funcionarios complicados judicialmente, lo hizo Juan Acuña, tiene miedo de perder su puesto de trabajo actual, es representante de la provincia ante el Consejo Federal de Energía.

Assante no puede hablar, porque su cargo está a tiro de un decreto, por ende no puede defender la compra de los aerogeneradores, pero tampoco puede inventar una mentira para defenderse y atacar a la actual gestión.

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