Argentina y las posibilidades de referenciarse en la producción de automóviles
Puede que uno de los sectores que mayores problemas ha tenido desde la pandemia haya sido el sector del automóvil. A las paradas en fábricas ante la falta de ventas se ha sumado, posteriormente, una rotura del stock y de la línea de montaje ante la falta de componentes, chips y demás demanda.
Sin embargo, a día de hoy, el usuario que compara con Matchbanker las opciones de créditos y financiación de las principales entidades crediticias es porque se plantea, hasta en más de la mitad de las búsquedas, conseguir una línea para cambiar el vehículo propio.
“Ahora, con las restricciones y la conciencia medioambiental del momento, son muchos los que buscan vehículos que optimicen su movilidad a base de energías renovables y limpias.
Con el precio del carburante por las nubes en el mercado internacional, no depender de él para poder moverse es clave” comentan desde Argentina.
Según la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes, en las últimas cifras de mayo se detectó un incremento del 3% en la actividad del sector, lo que, en términos generales, supuso una producción que creció hasta un 27,2% respecto al mismo periodo de 2021, unas cifras que permiten presagiar que el automóvil vuelve a coger un buen ritmo.
La crisis de los chips
La cadena de producción y suministro de chips demostró su debilidad máxima a la vuelta de 2020, cuando no llegaban componentes suficientes desde los países asiáticos para dar respuesta a la creciente demanda de las fábricas internacionales.
Esta situación, además, ha cambiado para siempre las reglas del juego, apostando por la creación de manufacturas más cercanas que garanticen un flujo continuado de producto que evite la dependencia de países como China o Taiwán a la hora de importar los productos electrónicos que hoy se necesitan para la fabricación de los vehículos.
Pese a esto, la previsión es que las fábricas asiáticas vuelvan a coger el ritmo y plazo habitual antes de finalizar 2022, lo que serviría de respiro para los fabricantes que ahora tienen que ofrecer un plazo de entrega muy superior al habitual. “En algunos casos, quien quiere un vehículo nuevo y acude a un concesionario debe esperar casi un año hasta que se entregue su unidad después de fabricarse. Son plazos que han llevado a muchos a optar por la segunda mano y kilómetro cero” explican desde el sector.
Para comprender esta crisis hay que poner el foco en varios sectores. Una vez que las restricciones sanitarias fueron a nivel internacional, la ralentización de las fábricas supuso una menor producción que se vio agravada, también, por la falta de materia prima en el mercado y los problemas logísticos de transporte que acabaron formando un cuello de botella difícil de gestionar.
Este contexto, alargado en el tiempo, ha hecho que fábricas de medio mundo hayan tenido que ralentizar e incluso parar ciertas líneas de producción ante la falta de componentes para poder completar su trabajo.
“Si algo ha mostrado el sector es las ganas de evitar que esto vuelva a suceder. Es probable que en los próximos años se empiecen a ver muchas iniciativas más cercanas que eviten la dependencia asiática. En este sentido, Argentina, con sus materias primas y mano de obra, podría beneficiarse e incluso hacerse referente en Sudamérica” comentan.