Burdo ensayo en busca de una reelección
No apto para quien se crea inteligente. Tan inesperada como burda, resultó la maniobra del diputado Jorge Sosa acusando a la distribuidora de energía de no invertir.
Desde el desconocimiento, se sumó a la patota radical antiECSAPEM. En Facebbok, que parece ser la vidriera que más luce para los radicales en trance por parecer preocupados por la cosa pública, el diputado Jorge Sosa mostró un spot en el que expone el arranque de los equipos de generación de CAMESSA y la Secretaria de Energía de la Nación, instalados en el norte de la ciudad, en las avenidas Terebintos y Virgen del Valle.
Desde el desconocimiento total, increíble por tratarse él, de un diputado provincial que nos cuesta unos 80 mil pesos por mes, más secretarias, asesores y un paquete de subsidios que ronda los 100 mil pesos, Sosa achaca el encendido de esos equipos de generación a la falta de inversión de la EC SAPEM.
Lo primero que hay que decir es que los equipos de generación pertenecen a la mayorista CAMESSA, que le vende energía a EC SAPEM. Cuando CAMESSA no tiene más energía para venderle a EC SAPEM, ordena que se enciendan esos equipos para satisfacer la demanda de EC SAPEM. O sea, en todo caso habría que criticar a CAMESSA, o a su accionista principal, la Casa Rosada, de falta de inversión energética.
Sosa, que evidentemente desconoce la cuestión energética, le achaca a la distribuidora provincial la falta de inversión para generar energía, cuando es CAMESSA la que no puede proveerle más energía a EC SAPEM y por eso genera a un costo altísimo.
Lo repetimos, los equipos instalados en avenidas Terebintos y Virgen del Valle pertenecen a CAMESSA, que a un costo millonario, los opera cuando hay una alta demanda de energía por el clima muy caluroso o muy frío.
Del ridículo no se vuelve, un diputado no puede desconocer una cuestión tan básica del negocio energético, de tres partes: generación (CAMESSA), transporte (TRANSNOA S.A.) y distribución (EC SAPEM).
Pero hay que decir que se entiende su encolumnamiento al grupo de radicales ensañados con la política energética provincial, Lobo Vergara, Marita Colombo y otros que parecen añorar a la EDECAT de los hermanos TASELLI.
Lo del ignoto Sosa huele a grito de ¡socorro!, la necesidad de la reelección en una banca que cree perdida, porque no hizo nada para mantener, y la debilidad política para pelearla con otros aspirantes legítimos lo obligan a estos grotescos públicos, indignos de una persona de bien, inteligente. ¡Peor es trabajar! dirá Sosa, pero ciertamente no lo es.