Crecen las sospechas en el municipio de Páez
Andalgalá © A raíz de algunas publicaciones aparecidas en los últimos días, más la aguda observación de la gente común, han crecido las sospechas de corrupción en la Municipalidad de Andalgalá.
Es con respecto al uso que se estaría dando al Fondo de
Regalías Mineras, considerando la ostentación que se hace de situaciones suntuarias, y como la gente común no "come
vidrio”, se da cuenta de que los montos de la coparticipación provincial alcanzan
únicamente para el pago de sueldos, como ocurre en casi todos los municipios.
Un tema que ha salido a la luz y tomó estado público en
términos de sospecha, es el evidente
tráfico de grandes sumas distribuidas entre "solamente” algunos funcionarios y
algunos concejales, mientras algunos empresarios se manifiestan como dueños de
la plata.
La enorme cantidad de contratados y becados, transformados
en "cautivos” del sistema no pueden ser pagados con los fondos de la
coparticipación, simplemente porque esa plata no alcanzaría. Entonces, ¿de
dónde sale el dinero para esos salarios? Naturalmente de la regalías
provenientes de la minería, actividad que Páez y compañía denotan públicamente.
La gente simple y común, la que no conoce de intríngulis
políticos está absolutamente desconcertada porque se da cuenta de que los involucrados en la
maniobra delictiva son varios que hoy ostentan un importante crecimiento
patrimonial a pesar de percibir magros salarios en el Municipio.
Considera esta gente, su desilusión ante un personaje que
prometía honestidad y transparencia y que se ha convertido en el arquetipo de
la corrupción institucionalizada, mencionando lo poco o nada que ha quedado de
aquel muchacho deportista y docente en el que confió una pequeña pero legal
mayoría del pueblo de Andalgalá.
Para colmo de males, sale por los medios locales y realiza
declaraciones públicas, anunciando que el Tribunal de Cuentas, luego de las
auditorías, no ha encontrado
irregularidad alguna, sin pensar que el pueblo en su conjunto considera al
organismo provincial, como el principal cómplice de los hechos, por lo que las
personas además, se sienten burladas por propios y ajenos.
Así se ve, así se escucha y así se describe.