Dalmacio Mera tiene un defecto; Raúl Jalil, dos

Las inesperadas declaraciones del senador nacional Dalmacio Mera sobre el intendente de la Capital, Raúl Jalil, por más que no se las esperara tan crudas y descarnadas, de ninguna manera fueron una sorpresa.

JALIL Y MERA, intendente y vicegobernador con Lucía Corpacci.
POLITICA

Quien más, quien menos, en el peronismo y en gran parte de Catamarca, conocen, o más o menos saben por dónde transcurren sus vidas políticas tanto el senador, como el jefe comunal de San Fernando del Valle Catamarca.

Ambos fueron elevados a las máximas dignidades que hasta hoy ostentan desde el Frente para la Victoria (FpV), al amparo y cobertura de la gobernadora Lucía Corpacci, y del más rancio “kirchnerismo” nacional y vernáculo, del que luego -por distintas vías y particulares métodos- buscaron diferenciarse.

La presidente Cristina Fernández de Kirchner vino a Catamarca en junio 2012, a cumplir con el pedido del entonces diputado nacional Mera, para que ascendiera a general al coronel Felipe Varela. Incluso “Néstor Kirchner se lo había anticipado a Dalmacio Mera, cuando el patagónico y el joven catamarqueño compartían banca en Diputados en 2010”, recuerdan las implacables crónicas de la época. No había “más kirchneristas” que Dalmacio.

Más cercano en el tiempo, en agosto de 2018, con su firma de presidente de la comisión de Asuntos Constitucionales del Senado, habilitó “el allanamiento al domicilio particular de CFK, sin contar ni conocer con los fundamentos del pedido del (Juez, Claudio) Bonadio”, se denunció desde las filas peronistas locales. Hoy, totalmente alejado de Cristina, y también de la gobernadora Corpacci, Mera milita en la Alternativa Federal de su primo gobernador salteño Juan Manuel Urtubey.

Menos directo y más sinuoso, entre fines de 2013 y principios de 2014, el intendente Jalil, en paralelo  a sus funciones de intendente por el FpV y hasta con el cargo de vicepresidente 1ro. del Partido Justicialista de Catamarca, se unió a Sergio Massa y fue erigido como el “coordinador en el NOA del Frente Renovador y el único dirigente que lo representa en Catamarca”, describían los medios por aquellos días. Con firmeza, el lord mayor de esta ciudad aseguraba que “con Massa hemos forjado una gran relación basada en la confianza", destacó Jalil.

La relación y la confianza no duraron mucho, porque a partir del 2015, con el advenimiento del “macrismo” y Mauricio Macri a la presidencia de la Nación, Jalil y los “renovadores” de Catamarca, tomaron otro atajo y, no muy secretamente, empezaron contactos con los más encumbrados dirigentes de Frente Cívico y Social, principal socio de Cambiemos en la provincia. Así, con algunos intervalos temporales, pero sin disimulo, los radicales Oscar Castillo, Eduardo Brizuela del Moral y Gustavo Jalile manifestaron su predisposición a una eventual candidatura de Raúl Jalil por Cambiemos.

Era cuando Raúl y los suyos anunciaban sin ponerse colorados que “las ideologías han muerto...”, y que “las estructuras de los partidos políticos están perimidas”. Con la misma “certeza” y severidad en el rictus, que ahora le hizo decir que “hay que volver a la ideología, hay que volver a los partidos políticos, ese es mi pensamiento”, ante un congreso de las “62 Organizaciones de Gremios Peronistas”, el 22 de febrero pasado. La debacle “macrista” lo devolvieron al territorio “peruca”, y a sus melosas declaraciones sobre el “proyecto común con Lucía”.

Por eso, que Mera diga hoy que “la última vez que hablé con (Raúl) Jalil, me vino a proponer que nos vayamos a Cambiemos”, no es sorpresa para nadie, ni menos que lo haya elegido a él como “socio” de la salida del peronismo, porque ambos son producto, esencialmente, de sus ambiciones personales. Como bien calificaron los primeros periodistas que le escucharon esta frase…, lo de Mera fue un sincericidio; contó y reconoció algo que todos sabíamos.

De todos modos, no es cierto que anhelen ser parte de un proyecto común, que se sustente en el esfuerzo y la confianza mutuos, sobre todo imaginando el bienestar general de quienes habitan esta provincia, porque Dalmacio Mera tiene un defecto y Raúl Jalil, dos. El primero es desleal, y el segundo es desleal y pretende ocultarlo.

Podés leer también