Enero marcó la inflación más baja desde 2020, pero febrero amenaza con complicar el panorama
El índice que mide el Indec así mostró una desaceleración en comparación con el 2,7% de diciembre. El Gobierno apunta a perforar el 2% este mes.
En un mes de enero que sorprendió con cifras más favorables de lo esperado, la inflación en Argentina registró un aumento del 2,2%, la cifra más baja desde julio de 2020. Si bien esta desaceleración en comparación con el 2,7% de diciembre ofrece algo de esperanza, la economía del país sigue atravesando desafíos significativos. A pesar de la mejora en las cifras, el Gobierno no se duerme en los laureles y mantiene su objetivo de reducir la inflación por debajo del 2% en febrero, aunque los primeros días de este mes ya están mostrando señales de repunte.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC), publicado por el INDEC, revela que la inflación interanual se ubicó en un alarmante 84,5%, aunque es importante señalar que es el nivel más bajo desde septiembre de 2022. Este alivio en la subida de los precios se produjo en un contexto de crecimiento económico (+6,4% acumulado entre abril y noviembre de 2024), aumento de salarios y beneficios sociales. Sin embargo, los precios de bienes y servicios continúan presionando a los hogares argentinos, especialmente en rubros como Restaurantes y hoteles, con un aumento del 5,3% debido a la temporada vacacional, y Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con un alza del 4,0% por los incrementos en los alquileres.
En términos de categorías, los precios regulados (2,6%) y el IPC núcleo (2,4%) fueron los de mayor aumento. En cambio, el rubro Prendas de vestir y calzado experimentó una deflación (-0,7%), y Educación solo registró un aumento del 0,5%, cifras que brindan cierto alivio en medio del panorama inflacionario general.
A pesar de esta desaceleración en enero, las expectativas para febrero no son tan optimistas. El ministro de Economía, Luis Caputo, ha manifestado la posibilidad de que la inflación de este mes se ubique por debajo del 2%. Sin embargo, los primeros días de febrero ya evidencian una aceleración en los precios, principalmente en alimentos y bebidas, con un aumento significativo en el precio de la carne, que es uno de los principales motores de la inflación.
Consultoras como LCG y Equilibra han observado un repunte en la inflación semanal, con subas que superan el 2% en la primera semana de febrero. El aumento de la carne, que tiene un peso considerable en la canasta básica, podría impactar gravemente en la inflación general, especialmente en el Gran Buenos Aires y otras regiones del país donde el rubro de carnes representa una proporción más alta en la medición.
Con todo, el desafío sigue siendo la estabilidad en el control de precios, particularmente en productos tan esenciales como la carne. Si el Gobierno logra mantener la inflación bajo control en el corto plazo, podría abrir la puerta a una recuperación económica más sostenida. No obstante, la persistente volatilidad de los precios pone en duda la efectividad de las políticas implementadas.
Así, mientras el país espera ver si se confirma la esperada caída de la inflación en febrero, la pregunta sigue vigente: ¿podrá la economía argentina consolidar esta desaceleración o el ciclo inflacionario tomará nuevamente fuerza? El tiempo y la carne decidirán.