El Dr. Julio Soria, parecía… y era una gran persona

Siempre es triste despedir a alguien que emprende el camino eterno, y, más doloroso aun, cuando quien se marcha estuvo metido entre nuestros más apreciados afectos.

POLITICA

Es el caso que hoy me alcanza con el fallecimiento del Dr. Julio Argentino Soria, con quien compartí años de militancia en el Partido Justicialista y una banca en la Cámara de Diputados de la provincia, en la década del ’90.

Él fue presidente de Bloque de Diputados Justicialista en los tiempos que el peronismo estaba saliendo la intervención federal a la provincia, y hasta de la propia conducción partidaria. Cuando la diáspora era vista hasta con simpatía y para no pocos era la decisión “políticamente correcta”.

De extremado perfil bajo, profundamente sencillo en su desenvolvimiento y actos cotidianos,  era un peronista doctrinario, de esos que se criaron “mamando” los legados de Perón y Evita, de esos “cabecitas negras” que llegaron a Doctor aunque provinieran de un humilde hogar chaqueño, estudiando en la prestigiosa universidad pública de Córdoba.

Julio, que había compartido años de dirigente peronista, acompañando las gestiones de Don Sebastián Corpacci en el PJ, antes de ser legislador transitó el camino de la restauración  partidaria desde el sector interno identificado –todavía no sé por qué- como  “los uruguayos”, donde estaban los abogados Eduardo Andrada, David de la Barrera y Oscar Romero, y otros compañeros como el “Buby” Acuña o el “Pachín” Ahumada, procurando enderezar el rumbo en un período de confusiones y de decisiones difíciles.

El Dr. Soria siempre era el equilibrio y la sensatez, cuando debía mediar, por ejemplo, entre las posturas eruditas del Dr. Jorge María Ponferrada y las más fervorosas expresiones de Carlos “Matura” Nieva o el “Uto” Pedro Armando Carrizo, todos valiosos compañeros, en los duros días del peronismo en el llano, cuando al decir del entonces gobernador Arnoldo Castillo (FCyS) nuestro bloque de diputados era “la perrada”.

Como médico no puedo describirlo desde mi ignorancia, pero no tengo más que recurrir a su trayectoria para definirlo como un estudioso y responsable profesional, que llegó a ejercer el máximo cargo de responsabilidad directa sobre la salud en Catamarca, como es haber dirigido el Hospital “San Juan Bautista”, incluso convocado por una administración provincial de otro signo político, sin renunciar a sus convicciones peronistas.

Además me eximen de cualquier otro calificativo, los conceptos con los que el Círculo Médico de Catamarca anunció su deceso, en la despedida a “nuestro destacado Colegiado Julio Argentino Soria. Colega de gran trayectoria profesional, tanto en lo asistencial como en la faz institucional”.

Con el mismo respeto y acongojado sentimiento que lo pudieron haber saludado “Lalo” Figueroa, su secretario y compañero de las bochas en el Club Sarmiento, su cuñado y ladero Sergio Cofré, y las siempre leales y reconocidas expresiones de horas y días trajinados en el “partido” o en la “cámara”, de la Zoila, el “Lolo” o la “Chilindrina”, entre otros compañeros.

Los recuerdos que se amontonan gratifican el alma y serenan el espíritu. Esas son las sensaciones por las que en este momento estoy rogando que lleguen y colmen los sentimientos de su querida esposa, de los hijos que, ejemplarmente, lo siguieron en su profesión de médico, como a toda su familia y amigos que en este momento estamos evocado al Dr. Julio Argentino Soria, como un tipo que parecía…y era, realmente, una gran persona.

Que brille para él la luz que no tiene fin.

Víctor “Paco” Uriarte

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