Sin liderazgos, ni vocación por la unidad
La elección de autoridades en la Cámara de Diputados de la provincia acaba de mostrar un nuevo punto de debilitamiento del oficialista Frente para la Victoria (FpV), que al margen de no poder imponer como presidente a un candidato de su sector, exhibe flaquezas inconcebibles en el manejo del poder. Marcelo Rivera del “barrionuevismo” preside el cuerpo en alianza con el radical Frente Cívico y Social (FCyS), mientras el frente gobernante quedó con las manos vacías.
La primera observación señala la falta de liderazgo de la gobernadora Lucía Corpacci hacia el resto del FpV, tal como ya lo anticipara el vicegobernador Dalmacio Mera, cuando desde el "corpaccismo” se lanzó la línea "13 de Marzo” pensando en el 2015. Habiendo surgido del mismo espacio que ganó las elecciones de 2011, en esa ocasión Mera afirmó, sin rodeos, que "Lucía Corpacci es nuestra gobernadora, pero no nuestra conductora….”.
Tampoco lidera ni conduce el propio vicegobernador, que con el capricho de sostener un postulante para una vicepresidencia inocua y de pura (por no repetir ‘mera’) figuración, no fue capaz de "bajar” la insustentable nominación del diputado Rubén Cevallos, que habilitara alguna otra instancia de negociación con los diputados del Frente Tercera Posición (F3P), que responden al dirigente gastronómico Luis Barrionuevo.
Igualmente impresentable aparece el rol de los "renovadores” del intendente Raúl Jalil, que empecinados en conservar la presidencia del cuerpo para Jorge Moreno, dejaron de lado y hasta ningunearon las alternativas de cohabitabilidad propuestas desde el "barrionuevismo”, como antes y después de la sesión constitutiva de hoy esgrimieron el propio Rivera y Eduardo Pastoriza (h). "Nadie habla, ni habló con nosotros…”, sostenían desde el F3P.
Ni lerdos ni perezosos, desde el FCyS, el gran ganador de esta jornada, se frotaban las manos y le ofrecían "el oro y el moro” a Rivera y compañía. Con Víctor "el Gato” Luca operando sobre la diputada Laura Arrieta, por un lado, y Gustavo "el Gallo” Jalile y Raúl Ginés entornando a la ex "correligionaria” Mariela Buenader de Walter (fue Asesora de Gobierno de Brizuela del Moral), por el otro, la principal fuerza de oposición iba terminando de tejer la alianza que, muy probablemente, habían comenzado a delinear bien lejos de Catamarca, Luis Barrionuevo y Oscar Castillo, como trascendió apenas se consumó esta nueva derrota política del FpV, la tercera consecutiva después de los traspiés en las PASO y las generales de medio término el año pasado.
Que el FpV "bebió de su propia medicina” fue la primera
evocación que surgió, recordando los días en que desde el peronismo en la
oposición se pergeñó la elección del Dr. Luis Barrionuevo (el médico radical,
no el sindicalista) como presidente de la Cámara de Diputados, en un acuerdo
con el MIRA "jalilista” y el particular empeño del ex diputado Alfredo Gómez. Desde entonces comenzaron los vaticinios de la -posteriormente confirmada- caída electoral de Brizuela del Moral y el FCyS.
Y ahora seguirán miles de conjeturas, sobre todo acerca de la conducción formal de ese cuerpo legislativo, pero también de cara a la crucial elección de 2015 en la Provincia, donde las alianzas políticas aparecen tan circunstanciales como efímeras. Aunque, desde ya, para el oficialista FpV y el peronismo en general es la palpable y nunca deseada radiografía de una anemia de conducción, que describe la total falta de liderazgos y una ausencia indisimulable de vocación por la unidad. Una demostración que, lamentablemente, vuelve a darle la razón a Jorge Luis Borges, cuando desde su confesado "gorilismo” afirmaba que "los peronistas no son malos ni buenos, son incorregibles…”.