Preocupación de trabajadoras por el impacto de la reforma laboral en las mujeres
Trabajadoras del ámbito petrolero advirtieron que los cambios en la normativa podrían afectar especialmente a las mujeres, al considerar que implican un recorte de derechos y nuevas condiciones que dificultarían la conciliación entre la vida laboral y familiar.
Durante una visita de la agencia EFE a una planta de refinación de crudo en la localidad bonaerense de Avellaneda, operarias del sector señalaron que las nuevas reglas laborales podrían profundizar desigualdades ya existentes. Yanina Ponce, trabajadora de la Destilería Argentina de Petróleo S.A. (DAPSA) desde hace casi veinte años e integrante de la Secretaría de la Mujer, Género y Diversidad del Sindicato Petróleo, Gas, Energías Renovables y Biocombustibles Privados de Avellaneda, afirmó que la reforma representa un retroceso.
“Acá no estamos hablando de una modernización, estamos hablando de retrocesos y las mujeres vamos a ser las más perjudicadas”, sostuvo.
Uno de los puntos que genera mayor preocupación es la creación de un “banco de horas”, un sistema que permite acumular horas extras trabajadas para luego compensarlas con días libres o jornadas reducidas. Según Ponce, este esquema de mayor flexibilidad podría impactar de manera desigual en las mujeres, quienes suelen asumir una mayor carga de tareas de cuidado.
Datos del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA) indican que las mujeres en Argentina dedican en promedio 6 horas y 31 minutos diarios a tareas de cuidado, casi el doble que los hombres. Además, cerca de 1,8 millones de mujeres de entre 25 y 59 años están fuera del mercado laboral porque no pueden compatibilizar el empleo con estas responsabilidades. La organización advirtió que la nueva normativa podría ampliar las brechas salariales y limitar aún más la participación femenina en el mercado laboral.
Lilian Capone, integrante de la Central de Trabajadores de Argentina (CTA), señaló que la reforma también impactaría en aspectos sociales y familiares. “Las mujeres ya enfrentan problemáticas como el trabajo informal, el empleo no registrado, salarios más bajos y la dificultad de coordinar el trabajo con las tareas de cuidado”, explicó.
En ese sentido, Agustina Micaela Nievas, operaria de 27 años en DAPSA, contó que recientemente regresó a su puesto tras haber sido madre. Actualmente realiza tareas con un horario más reducido, pero teme que con la reforma laboral las condiciones para las madres trabajadoras se vuelvan más complejas.
Otro de los aspectos cuestionados tiene que ver con el régimen de vacaciones. Según Capone, el nuevo esquema establece que la coincidencia entre las vacaciones laborales y el receso escolar de los hijos solo será obligatoria una vez cada tres años, lo que podría dificultar la organización familiar.
Para Angie Vanesa Torilla, empleada del sector de envasado de la petrolera, los cambios también podrían afectar los avances logrados en materia de igualdad laboral dentro de industrias tradicionalmente masculinizadas. “La igualdad laboral fue algo por lo que se luchó mucho y por lo que hoy estamos acá, en una empresa con tantos varones”, expresó.
Las preocupaciones se suman a los desafíos históricos que enfrentan las mujeres en el sector petrolero, donde la presencia femenina sigue siendo minoritaria. En la planta de DAPSA, por ejemplo, solo tres mujeres trabajan como operarias.
Yanina Ponce recordó que uno de los principales obstáculos fue romper con el prejuicio social que asocia este tipo de trabajos exclusivamente con los hombres. “Se piensa que para abrir una válvula grande o manejar ciertas herramientas se necesita fuerza física que las mujeres no tienen, pero hay compañeras en la refinería que lo hacen todos los días”, afirmó.
Un estudio presentado en 2025 por el Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG) junto a la consultora Mercer reveló que las mujeres ocupan el 19,9 % de los puestos en la industria petrolera argentina, con menor presencia en áreas operativas y cargos jerárquicos.
Bárbara Cristina Schulze, otra operaria de la planta, explicó que ya había trabajado anteriormente en sectores dominados por hombres y que al principio suelen aparecer prejuicios. “Siempre está el ‘ah, porque sos mujer’, pero a medida que ven que podemos hacer el mismo trabajo que ellos, eso va cambiando”, comentó.
Para Ponce, la incorporación de mujeres al sector energético es un proceso relativamente reciente que requiere condiciones laborales adecuadas para sostenerse en el tiempo. En ese sentido, remarcó que la organización colectiva fue clave para abrir espacios dentro de la industria.
“El desafío fue enfrentar el miedo y entender que la fuerza colectiva es lo que termina permitiendo que las compañeras puedan acceder a distintos puestos de trabajo”, concluyó.