Segunda etapa de la inclusión previsional, más beneficios para jubilados y pensionados
La presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, enviará un proyecto de ley para extender la moratoria previsional hasta diciembre de 2003 a quienes no hayan completado los aportes previsionales durante su etapa activa. Se prevé así que más de 470.000 adultos mayores podrán jubilarse, llegando al 100% de cobertura previsional.
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunció hoy en
Casa Rosada el Proyecto de Ley para la segunda etapa del Plan de Inclusión
Previsional que beneficiará a 473.814 argentinos que estaban excluidos del
sistema por no tener la totalidad de aportes.
Hasta ahora, la moratoria vigente permitía regularizarse
incluyendo aportes no ingresados hasta septiembre de 1993. Esta nueva etapa
extiende ese plazo hasta diciembre de 2003 y plantea lograr la universalización
jubilatoria, es decir, llegar al 100% de cobertura previsional.
Así, podrá acceder a la moratoria cualquier persona que,
teniendo la edad exigida por ley -las mujeres 60 años y los hombres 65-, le
falten años de aportes para llegar a los 30 necesarios, no contar con
prestación previsional alguna o percibir hasta una mínima (como pensiones y
Pensiones No Contributivas, hoy de $2757). Asimismo, se contemplará a las
personas con mayor nivel de vulnerabilidad.
La jefa de Estado sostuvo: "Una nueva moratoria para
jubilados permite la universalización del sistema previsional argentino.
Decidimos tomar esta decisión por una cuestión de equidad, para incluir en el
sistema jubilatorio a aquellos que no lo están. La ANSES se va a reservar el
derecho de que esto llegue a los sectores de mayor vulnerabilidad social. La
cuota de la moratoria se actualizará por el mismo índice de movilidad
jubilatoria, por lo que el sistema será sustentable en el tiempo”.
El director Ejecutivo de la ANSES, Diego Bossio, afirmó que
"este anuncio es un claro ejemplo de que el Estado Nacional trabaja por un país
cada vez más igualitario y que para este Gobierno los jubilados y pensionados
son una prioridad. Al extender la moratoria previsional, buscamos y queremos
una Argentina que sea aún más solidaria e inclusiva. Todos estos logros fueron
posibles gracias a la decisión política y el coraje de Néstor Kirchner, primero
y de Cristina, después”.
Impacto y
sustentabilidad de la medida
Esta segunda etapa de inclusión previsional tendrá impacto
redistributivo al estar orientada a garantizar una jubilación y cobertura
médica para las personas en edad de jubilarse y que hoy no pueden hacerlo por
el elevado costo de la deuda previsional.
Esta inyección de recursos genera, a su vez, incrementos de
la recaudación impositiva por aportes y contribuciones, los que, a su turno,
mejoran los ingresos del Sistema Previsional y contribuyen a su sustentabilidad
financiera.
Para garantizar la sustentabilidad del sistema, el valor de
la cuota se actualizará por la movilidad jubilatoria (art. 32 Ley 24.241).
Esta medida aumenta la cobertura previsional del SIPA 6,2
puntos porcentuales, lo que permite llegar a la universalización de la
cobertura previsional.
Logros de la primera inclusión jubilatoria
A partir de 1995, hubo un fuerte incremento del número de
desocupados y de empleos en negro, que se potenciaron con la recesión y luego
con la crisis de 2001-2002. En 2002 el desempleo llegó al 21,5% con un claro
impacto negativo en el sistema previsional.
En el año 2005 había un 57% de cobertura previsional en la
Argentina, lo que significó que 5 de cada 10 abuelos no accedían a una
jubilación. A partir de la puesta en marcha del Plan de Inclusión Previsional,
se incorporaron al sistema jubilatorio 2.749.696 de adultos mayores a los que
les faltaban aportes y a los que se les fueron descontando cuotas de la
moratoria de su jubilación. Hoy, la cobertura alcanza a un 93,8% de la
población, constituyéndose en la más alta de América Latina, con 5.907.860
jubilados.
El Plan de Inclusión Previsional, lanzado en 2005, redujo la
pobreza y la indigencia entre adultos mayores y mejoró la distribución del
ingreso. Asimismo, se convirtió en una política de igualdad de género, ya que
el 73% de las jubilaciones otorgadas fueron hacia las mujeres. Además, protegió
principalmente a los sectores más humildes, provocando un efecto distributivo
positivo. Esto responde a que los fondos destinados a estos sectores de adultos
mayores se vuelcan luego al consumo y al sostenimiento del empleo, generando un
círculo virtuoso en la actividad económica.