Tras la fallida licitación, el gobierno ya gestiona directamente los 200 millones
Lo confirmó el propio ministro Mamerto Acuña, que intentando salir de un escándalo, se metió en otro. Confirmó que el gobierno envió cartas a bancos solicitando ofertas. Era entrevistado para desmentir el lío en el que lo metió su oficina de prensa, El Ancasti, cuando se lo consultó sobre el dichoso crédito, que obvio, será carísimo.
Mamerto Acuña, el ministro de Hacienda de Eduardo Brizuela del Moral, confirmó hoy que desde su cartera se invitó a bancos privadas a realizar ofertas por el costo de un crédito por 200 millones de pesos que pretende contraer el gobierno antes de las elecciones de 2011.
Acuña era entrevistado para que brinde su versión de la noticia publicada por el propio diario El Ancasti, acusando a la Cámara de Diputados de haber “negociado” la aprobación de leyes a cambio de partidas remitidas desde la cartera de Hacienda. Tarde, desde el medio que oficia de altavoz del oficialismo, se percataron que la contraparte del corrupto denunciado era un “amigo”, el superministro Acuña.
Allí fue cuando el funcionario confirmó que desde su área ya se comunicaron con entidades crediticias a fin de avanzar en la toma de un crédito por 200 millones de pesos, aunque evitó decir que los costos del mismo para el Estado provincial serán superiores a los previstos inicialmente, tras la fallida licitación inicial.
Nosotros lo anticipamos, que tras el fracaso de la licitación pública lanzada para obtener en el mercado financiero fondos para obras, habilitaría que el Gobierno contraiga el nuevo endeudamiento a cualquier costo, en cualquier banco o entidad financiera, pero con condiciones fijadas por ellos, por los prestamistas.
Es que el fracaso inicial es una estupenda oportunidad de negocios para entidades que disponen de excedentes financieros, pero que los cotizan caros; negocio que también se amplia para los intermediarios, que se frotan las manos cuando del otro lado del mostrador tienen a un gobierno desesperado por concluir e inaugurar obras emblemáticas.